Los dos búnkeres de Mata Espesa abrirán al público en enero tras su traslado

Una operación inédita los rescatará para permitir la ampliación de Ifema, aunque se pierdan «contexto y ubicación»

Los dos búnkeres de Valdebebas, que fueron construidos en ángulo para cruzar fuegos, son hoy pasto de grafitis que el Ayuntamiento de Madrid va a limpiar
Los dos búnkeres de Valdebebas, que fueron construidos en ángulo para cruzar fuegos, son hoy pasto de grafitis que el Ayuntamiento de Madrid va a limpiarJesus G. FeriaLa razon

Dos toneladas de hormigón izadas por una grúa para un cambio de ubicación cien metros más allá. 170.000 euros para costear una operación inédita en España. Lo anunciamos en junio, y el proyecto ya está en su recta final. Dos búnkeres de la Guerra Civil en Mata Espesa, al norte de Madrid, corrían peligro de desaparecer por la ampliación de Ifema y la solución planteada fue moverlos, en una mudanza que recuerda la llevada a cabo con el Templo de Debod, traído a España en 1971 por las obras de la presa de Asuán.

El puzle para montar los restos egipcios está lejos de lo que supone cambiar este hormigón, emplazado por el Gobierno de la República en el cinturón defensivo de la capital durante la Guerra Civil. Pero el resultado es el mismo, y también el objetivo: salvaguardar el patrimonio.

Los fortines forman parte del conjunto regional catalogado en 2013 por la Comunidad de Madrid como bien de interés patrimonial. Según la Unesco, el traslado de bienes de este tipo debe evitarse salvo que no quepa otra solución, como fue el caso del santuario nubio adoptado por la capital en el mismo lugar donde se levantaba el Cuartel de la Montaña, por cierto uno de los grandes protagonistas en el Madrid de julio de 1936.

En el caso de los fortines de Mata Espesa es evidente –así lo dicen por ejemplo desde el Grupo de Estudios del Frente de Madrid (Gefrema)– que se salvan los restos, «pero se pierde el contexto» en el que fueron creados.

Los búnkeres serán limpiados de grafitis, se instalarán las bases de las ametralladoras y en su entorno se recrearán los 43 metros de trincheras documentadas en la zona. Será aquello entonces una especie de parque temático en miniatura de lo que un día fue, pero ya no. No se respeta el lugar en el que fueron concebidos, y se anula por lo tanto su sentido, aunque tendrán paneles informativos que «contextualizarán la historia y el significado de estos bienes», según el Ayuntamiento.

En la comisión de Cultura se anunció ayer que se abrirán en enero en su nuevo emplazamiento. Nada que ver con el Cerro Melero de Arganda del Rey, donde se reconstruyeron 250 metros de trincheras originales. Pero todo sea por conservar lo que nunca debe perderse: las huellas de la Historia.