Desde la otra Europa

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La intención de Irán de formar parte de la Unión Económica Euroasiática hace pensar. La Unión Europea no puede desconocer la existencia de este esquema de integración que, formalmente, entró en vigor en enero de 2015. Más allá de los resultados concretos que alcance, el protagonismo de Rusia se ha ido acrecentando en los últimos tiempos y sus alianzas, más o menos estables, con otros países revelan la necesidad de contar con Moscú en el diseño de la política exterior de la UE. Por primera vez en mucho tiempo, Europa cuenta, simultáneamente, con dos esquemas de integración de contenido económico que, a la postre, traen aparejados componentes de integración política. No son necesariamente contradictorios y deben realizarse los mayores esfuerzos para que resulten complementarios. No es posible, todavía, plantearse el ingreso de Rusia en la UE y seguro que habrá que observar, con detenimiento, el curso de la integración euroasiática. Pero una alianza política y estratégica con Rusia resulta imprescindible. La Unión Europea tiene retos pendientes en sus límites orientales y la mejor forma de resolverlos es asegurar unas relaciones estables y de amistad con Rusia. No se trata tanto de alcanzar un sobresaliente y excesivo protagonismo de la UE en la escena internacional, aquejada ahora de problemas internos que debe resolver, sino, sobre todo, de no perder la posición que nos corresponde. La Unión Europa, con base en sus principios y valores, debe mirar a Rusia y establecer bases sólidas de entendimiento con la «otra Europa». El aislacionismo y sus consecuencias no son una buena política, aunque, en estos momentos, quiera practicar Estados Unidos. Hay que estar presentes y participativos en los asuntos que preocupan a la comunidad internacional y la Unión Europea se enfrenta, sin duda, a este desafío. Las relaciones con Rusia y los países que conforman la Unión Euroasiática resultan vitales y deben explorarse en términos de cooperación. No debe haber renuncias a los principios esenciales que conforman la idea de Europa y que han sido asumidos por la UE. Pero la realidad internacional actual exige altas dosis de cooperación internacional.