El voto indiscreto

La Razón
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En España, lo ha dicho reiteradamente la OSCE, la ley electoral no garantiza el secreto del voto, sencillamente porque no obliga a los ciudadanos a pasar por una cabina cerrada para preparar su papeleta. Es verdad que éstas existen, pero su uso es sólo voluntario y, en la práctica, casi heroico. Yo, una vez, le pregunté al Gobierno cuántas cabinas de votación se habían instalado para unas determinadas elecciones, y me contestó el Ministerio del Interior que tantas como mesas electorales, o sea, 57.739. No me dio un pasmo de puro milagro porque acumulo ya un montón de comicios en los que he participado y nunca he visto una cabina cerca de mi mesa. El caso es que, en nuestro país, al final, si buscas la papeleta lo haces en una enorme mesa a la vista de todos. Por eso, nuestro voto es más bien indiscreto por más que a casi todos les importe un rábano la lista que uno escoja.

Esto del voto indiscreto no es irrelevante porque, como también señala la OSCE, la ausencia de secreto se ve compensada por la posibilidad de llevar la boleta preparada desde casa. Y es verdad, aunque ahora las posibilidades de elegir son menores debido a que sólo unos pocos partidos reparten papeletas a través de Correos porque es muy caro. Por ejemplo, en 2011, al PSOE le costó 8,6 millones, a Izquierda Unida 7,5 y al PP 7,1. No obstante, si los partidos logran formar un grupo parlamentario, entonces el Estado les devuelve esa pasta. Y como son pocos los que llegan a esa meta, son también pocos los que mandan su lista. Esto restringe la competencia electoral, aunque al parecer tal cosa no le preocupa demasiado a la OSCE.

Todo ello viene a cuento porque, de nuevo, hemos asistido al asalto a las subvenciones electorales en la cámara legislativa mediante maniobras torticeras de formación de grupos parlamentarios espurios. En 2011 ocurrió con ERC, UPyD y el Foro Asturias; y ahora lo han intentado Bildu e Izquierda Unida. Claro que esta vez a los marrulleros les ha salido el tiro por la culata porque se han encontrado con la oposición, en la Mesa del Congreso, del PP y Ciudadanos, que tienen la llave. El diputado Nacho Prendes, de este último partido, ha explicado que ellos no pueden dar por bueno un fraude de ley. Claro que, a Prendes, no se le conocen declaraciones en igual sentido de cuando era miembro de la formación magenta y ésta se beneficiaba de idéntico engaño.

Al final, parece que a los de IU se les va a hacer un nuevo roto en sus cuentas. Dicen que serán 1,8 millones los que no podrán cobrar; y esta cifra se sumará a su ya abultado desequilibrio patrimonial, que el Tribunal de Cuentas cifró en más de trece millones con datos de 2012. Porque lo que está claro es que, en virtud del voto indiscreto, en estos tiempos la lluvia jupiterina del Estado no va a caer a gusto de todos.