La bestia, expectante

Es triste y decepcionante pero hay que admitirlo y rebelarse contra este estado de cosas. No podemos decir que los demócratas estemos brindando con champán o cava por el descacharramiento de ETA, cuando son estos hijos de mala madre los que están con la moral y la estima por las nubes. Pero algo es evidente: estos hijos de Satanás no terminan de entender que el Estado de Derecho no vaya a proceder a una amnistía general (lo cual representaría una humillación centenaria).

De ahí el valor de la exclusiva que hoy desvela LA RAZÓN. Tiene sentido pensar que el jefe ideológico de esta banda de desalmados, el misteriosamente desaparecido Josu «Ternera», vaya a hacer todos los esfuerzos por mantener prietas las filas entre los despojos que siguen entre barrotes con las manos manchadas de sangre. Porque no estamos ante la rendición de la democracia ante un puñado de verdugos, pero sí ante un retroceso crucial en la lucha por las libertades que puede ser prostituido.

Nunca hasta ahora ha sido útil sino todo lo contrario. Pero pobres de aquellos que entiendan ahora que toca la complacencia, el amilanarse, el paso atrás en el combate contra estos matarifes. No sólo Ternera. España puede y debe trabajar sin desmayo para que indeseables criminales como De Juana o Troitiño o Bolinaga acaben donde deben y como deben.

Más que nunca ésta es una cuestión de principios y valores, de dignidad y memoria, por supuesto de justicia. El destino de las alimañas hoy encarceladas, aquí o en el extranjero, nos importa tres pitos. Para ellos el único camino recto debe ser el del aplastamiento y el sufrimiento. El que les está imponiendo la ley. El que debe mantenerse.