Un paso adelante

La España social ha dado un paso. En este país machacado en dos mitades, sorprendentemente derecha e izquierda se han acercado. Y ha sido en una materia tan polémica como el aborto. Los contrarios a la práctica han comprendido que quienes abortan no son «fulanas desnortadas», sino mujeres solas, abandonadas ante un problema. Asimismo, han percibido que no sólo se destruye un feto, sino el corazón de una adulta. A su vez, los partidarios del aborto han pasado de considerarlo una minucia quirúrgica a afirmar que el aborto es siempre una desgracia y un dolor.

Estamos pues de acuerdo en que reducirlo y prevenirlo es la prioridad. Creo de verdad que ambos partidos deberían ponerse de acuerdo en una batería de medidas que superase las meras campañas anticonceptivas: apoyos económicos, facilidad para dar niños en adopción, casas de acogida...

En cuanto a legislaciones, hay dos extremos de la actual Ley Zapatero que humildemente considero que la sociedad rechaza de forma muy generalizada: que las niñas de 16 años aborten a espaldas de sus padres y que se puedan abortar fetos enfermos hasta el último día del embarazo. Tampoco creo que haya quórum a la hora de definir como un derecho universal algo tan duro como el aborto. No existen precedentes legislativos en el mundo.

Por eso, la nueva Ley Gallardón es un paso hacia delante. Porque parte de supuestos sociales nuevos labrados en manifestaciones multitudinarias novedosas y en debates amplios sinceros. No creo que el PSOE deba rechazarla sin más, ni limitarse a anunciar que la derogará. Debe estudiar con calma el texto y procurar ahondar en los acuerdos. Los políticos deben plegarse a los cambios que ya se han dado en la sociedad y no agostar lo conseguido.