El Papa: «La familia debe ser el lugar para experimentar la alegría del perdón»

El Papa Francisco besa una figura del niño Jesús antes de presidir la Santa Misa
El Papa Francisco besa una figura del niño Jesús antes de presidir la Santa Misa

Francisco animó ayer a no perder «la confianza en la familia» y ofreció a los padres pequeños consejos para ser verdaderas iglesias domésticas. Con motivo de la Fiesta de la Sagrada Familia, en el Vaticano se vivió un día especial con la celebración del Jubileo de las Familias, en el marco del Año Santo de la Misericordia. Desde primera hora de la mañana, cientos de familias –con niños y cochecitos de bebé incluidos– accedieron al interior de la Basílica de San Pedro para participar en la misa presidida por el Pontífice.

«¿Qué puede ser más bello para un padre y una madre que bendecir a sus hijos al comienzo de la jornada y cuando concluye?, ¿no es esta la oración más sencilla de los padres para con sus hijos? Bendecirlos, es decir, encomendarles al Señor, para que sea Él su protección y su apoyo en los distintos momentos del día», dijo durante la homilía.

Como ya hiciera en otra ocasión, Francisco destacó la importancia de orar antes de comer todos juntos para «dar las gracias al Señor por estos dones, y para aprender a compartir lo que hemos recibido con quien más lo necesita». En definitiva, «son pequeños gestos que, sin embargo, expresan el gran papel formativo que la familia desempeña».

Dirigiéndose de nuevo a las familias exhortó a «caminar juntos para alcanzar una misma meta». «Sabemos que tenemos un itinerario común que recorrer; un camino donde nos encontramos con dificultades, pero también con momentos de alegría y de consuelo. En esta peregrinación de la vida compartimos también el tiempo de oración».

Antes de despedirse para rezar el ángelus en la plaza de San Pedro, el Papa argentino pidió que durante el Jubileo «toda familia cristiana sea un lugar privilegiado en el que se experimente la alegría del perdón». «El perdón es la esencia del amor, que sabe comprender el error y poner remedio. Pobres de nosotros si Dios no nos perdonase. En el seno de la familia es donde se nos educa al perdón, porque se tiene la certeza de ser comprendidos y apoyados no obstante los errores que se puedan cometer», concluyó.

Poco después y ante miles de personas, volvió a conjugar «perdón» y «familia» e invitó a aprender de los padres de Jesús, que «enseñan a acoger a los hijos como don de Dios». Es más, defendió que «el núcleo familiar de Jesús, María y José es para todo creyente, y especialmente para las familias, una auténtica escuela del Evangelio».

El Papa aseguró que los rasgos típicos de la Sagrada Familia son «fervor y oración, mutua comprensión y respeto, espíritu de sacrificio, trabajo y solidaridad» y explicó que es en la familia unida en la que los hijos «maduran su existencia, viviendo la experiencia significativa y eficaz del amor gratuito, de la ternura, del respeto recíproco, de la mutua comprensión, del perdón y de la alegría». Y la base de esta alegría que se vive en la familia está «en la presencia de Dios».