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El Sínodo pide ordenar a hombres casados en la Amazonia

El Papa anuncia que «recoge el guante» lanzado por las mujeres participantes y que reactivará la comisión de estudio sobre las diaconisas

El Papa anuncia que «recoge el guante» lanzado por las mujeres participantes y que reactivará la comisión de estudio sobre las diaconisas.

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El Sínodo de los Obispos sobre la Amazonia comenzó con dos temas fundamentales: la posibilidad de que hombres casados puedan ejercer el sacerdocio y la apertura a las mujeres para que celebraran también ciertos sacramentos, ante la falta de curas en la selva amazónica. Ayer, los 185 padres sinodales votaron el documento final y en él dieron respuesta a ambas cuestiones. Por un lado, solicitaron de forma clara que pudieran ser ordenados como sacerdotes líderes de ciertas comunidades, independientemente de que tengan familia. Y, por otra parte, reclamaron una mayor presencia para la mujer en la Iglesia y señalaron que una buena parte de los asistentes al Sínodo «solicitó el diaconado permanente para la mujer». Sin embargo, el documento final no fue del todo explícito en esta cuestión. Todos los puntos se aprobaron por amplia mayoría, aunque estos dos fueron los más controvertidos, con un mayor número de votos en contra.

Inevitablemente, ambos temas estaban destinados a protagonizar los debates, aunque los presentes se hayan empeñado en subrayar que una asamblea celebrada entre todos los obispos del Amazonas y la plana mayor de la Iglesia católica discutiría también sobre diversas problemáticas sociales y religiosas. Antes de conocerse el texto final, el Papa ofreció un discurso en el que insistió en ello. En cuanto al diaconado femenino, prometió que retomaría la comisión que se abrió en 2016 para estudiar su aplicación y que quedó congelada después de haber terminado sus trabajos. «Recojo el guante que han dicho por aquí, y es que las mujeres sean escuchadas», dijo Francisco ante los padres sinodales. Y, además, abundó en las cuatro dimensiones en las que se basa el documento final: la sinodal, ecológica, cultural y pastoral.

La conversión sinodal es el capítulo que incluye los temas más controvertidos, el de los hombres casados y las mujeres. El documento reflexiona sobre las formas de llevar el Evangelio a comunidades lejanas y llega a la conclusión de que hay que aportar nuevas fórmulas si la Iglesia pretende que los pueblos amazónicos sigan en contacto con el catolicismo. Los padres sinodales se empeñan en destacar el celibato como la forma ideal para ejercer el sacerdocio. «Apreciamos el celibato como un don de Dios en la medida en que permite al discípulo misionero, ordenado al presbiterado, dedicarse plenamente al servicio del Pueblo Santo de Dios», reza el texto. Sin embargo, deja la puerta abierta a que se pueda «ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado permanente, fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y establecida». Es decir, no es la preferencia, pero no queda más remedio, vienen a decir los responsables del texto. Su aplicación se circunscribe, además, a las zonas amazónicas.

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Diaconado femenino

En cuanto a la mujer, el Sínodo asegura que «la Iglesia en la Amazonía quiere ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia». «No reduzcamos el compromiso de las mujeres, sino que promovamos su participación activa en la comunidad eclesial. Si la Iglesia pierde a las mujeres en su total y real dimensión, se expone a la esterilidad», añade. Una de las formas para paliar este déficit es la creación de un diaconado femenino, como han reclamado gran parte de las 35 mujeres que han participado en los debates –aunque no han tenido derecho a voto–. El texto reconoce que «en un alto número de dichas consultas, se solicitó el diaconado permanente para la mujer», pero no se atreve a ir más allá. Sí que reclama que se aprueben «los ministerios del Lectorado y el Acolitado», por los que las mujeres pueden gozar de más responsabilidades al acompañar a los sacerdotes.

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Ecología integral

La dimensión ecológica es otro de los aspectos fundamentales en los que quiere incidir Francisco, aunque haya quedado en un segundo plano. En este sentido, se desarrolla el concepto de «ecología integral», que sostiene que «ecología y justicia social están intrínsecamente unidos». El Sínodo hace una crítica de la explotación de los recursos que perjudican al ambiente y a los más pobres. Un nuevo ataque al capitalismo, que escuece entre los sectores más conservadores. El texto reclama «un modelo de desarrollo en donde los criterios comerciales no estén por encima de los medioambientales y de los derechos humanos».

El documento también se explaya en la conversión cultural de los pueblos amazónicos, criticando algunas formas por las que los cristianos llegaron a aquellas tierras. «El colonialismo es la imposición de determinados modos de vivir de unos pueblos sobre otros, tanto económica, como cultural o religiosamente». El Sínodo rechaza «una evangelización de estilo colonialista» y pide diálogo con otras confesiones. Y se insiste asimismo en la dimensión pastoral, que denuncia que «los grandes peligros de las comunidades eclesiales provienen principalmente del secularismo, del individualismo y de la falta de dimensión social». El Sínodo aconseja en ese sentido un mayor enfoque «misionero». Con todo esto, el Papa sacará conclusiones y decidirá si llevarlas a un nuevo documento pontificio.