Polémica por un posible exorcismo del Papa

El Vaticano aseguró hoy que el papa Francisco no realizó exorcismo alguno el pasado domingo a un niño en la plaza de San Pedro, como afirmó el canal TV2000 de los obispos italianos, sino que "simplemente rezó por una persona enferma que le fue presentada".

"El santo padre no ha realizado algún exorcismo, sino que, como hace frecuentemente con las personas enfermas y que sufren, rezó por una persona que sufre que le había sido presentada", afirmó hoy el portavoz vaticano, Federico Lombardi, en un escueto comunicado.

Ayer, el canal TV2000 de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) aseguró que el papa Bergoglio realizó el domingo 18 "una plegaria de liberación del demonio o un auténtico exorcismo"en un niño enfermo que asistió a la misa de Pentecostés en la plaza de san Pedro del Vaticano.

El supuesto exorcismo fue confirmado a la emisora de los obispos, según señaló en su página web, "por varios exorcistas consultados"por el programa "Vade Retro", que afirmaron que se produjo al final de la misa de Pentecostés, cuando el papa Bergoglio se acercó a saludar a un grupo de enfermos.

El papa, sonriente, se acercó a un muchacho y el sacerdote que le acompañaba se lo presentó, mientras le decía algunas palabras, que no se logran escuchar en el vídeo emitido por la TV de los obispos.

"Vade Retro"explicó que la cara del papa "cambió de manera imprevista"y que Francisco se mostró "pensativo y concentrado, a la vez que extendió las manos sobre la cabeza del joven, rezando intensamente".

En las imágenes se ve al niño, aunque con el rostro oscurecido por TV2000, como abre la boca, mientras el papa reza con las manos apoyadas en su frente. Según los exorcistas consultados por la emisora, ese gesto confirmaría el hecho.

"Los exorcistas que han visto las imágenes no tienen dudas: se ha tratado de une plegaria de liberación del demonio o de un exorcismo", precisó TV2000, que dedicará el viernes próximo un programa a "la batalla del papa Francisco contra el diablo y sus seducciones".

Expertos españoles no ven indicios de exorcismo

El capellán en la Universidad de Navarra Rafael Hernández Urigüen ha asegurado que la imposición de manos que hizo el Papa Francisco, su concentración en la oración y la boca abierta del enfermo no son indicios de exorcismo, mientras el sacerdote y experto en sectas Luis Santamaría del Río cree que, en todo caso, podría tratarse de una "oración de liberación", que sirve para las ocasiones en que el demonio actúa en otros grados.

En declaraciones a Europa Press, el capellán Rafael Hernández ha indicado que la imposición de manos también se hace en el rito de la unción de enfermos, cuando el sacerdote u obispo pone las manos sobre la cabeza de la persona pidiendo al mismo tiempo su salud. En cuanto a la concentración, ha aseverado que los obispos siempre están "muy concentrados"al rezar, y sobre el movimiento de la boca del enfermo, ha subrayado que las personas enfermas, a veces, sufren pequeñas convulsiones.

Además, Hernández ha explicado que el ritual del exorcismo se compone de toda una serie de pasos entre los que se incluye pedir un informe psiquiátrico de la persona para ver si esta sufre alguna patología mental y pronunciar una oración imperativa determinada en la que, "en nombre de Jesús, se dice al demonio que salga de la persona atormentada".

No obstante, ha apuntado que no hay que confundirlo con la "plegaria de oración"que consiste, no en dirigirse a Satanás directamente, sino en pedir a Dios que proteja a la persona y que el demonio no la afecte. Estas plegarias, según ha indicado, se suelen dar sobre todo en los movimientos carismáticos y suelen ser públicas por lo que considera que si el Papa Francisco la hubiera hecho con el joven de la Plaza de San Pedro, el Vaticano no hubiera tenido ningún problema en confirmarlo.

Según ha declarado Hernández, en ocasiones anteriores, se ha comentado que Juan Pablo II e incluso Benedicto XVI hicieron algunos exorcismos, pero ha advertido de que nunca se han confirmado. Además, ha añadido que, aunque hay exorcismos más rápidos, el proceso de exorcizar a una persona --algo que solo pueden hacer los obispos, el Papa y los sacerdotes autorizados por su obispo-- puede llevar hasta un año o incluso más.

Por su parte, el sacerdote Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), ha indicado que podría haberse tratado de una simple bendición o incluso de una oración de liberación, pero cree que decir que se trata de un exorcismo solo por los gestos es hacer "una simplificación muy grande".

Santamaría ha matizado que existen diferentes grados en la acción de la Iglesia contra el demonio y que, aunque cuando hay señales claras de que existe posesión demoníaca la Iglesia responde con el exorcismo, también puede haber casos de influjo del demonio en distintos grados, casos para los que la Iglesia cuenta con las oraciones de liberación.

De hecho, ha indicado que el mismo manual de exorcismos prevé también oraciones para pedir una persona por ella misma o por otras para la liberación del demonio. "No se puede llamar exorcismo a todo", ha subrayado.

El Ritual de Exorcismos del Vaticano, renovado en 1998 bajo la autoridad de Juan Pablo II según el decreto del Concilio Vaticano II, aconseja realizar el exorcismo "si es posible"en "un oratorio u otro lugar oportuno, apartado de la multitud"donde esté destacada la imagen del crucifijo así como una imagen de la Virgen María.

Además, el ritual apunta que el exorcista solo deberá proceder tras una "diligente investigación"debiendo cuidar siempre el secreto de confesión y que el rito "no se convierta en un espectáculo". Por ello, remarca que "de ningún modo"se debe dar espacio a los medios de comunicación ni divulgar la noticia guardando "la debida discreción".

Además, precisa que el obispo o sacerdote "no debe creer fácilmente que alguien que padece alguna enfermedad, especialmente psicológica, esté poseído por el demonio"y, por tanto, indica que ha de celebrar el exorcismo sólo cuando tenga seguridad de la verdadera posesión y, si es posible, con el consentimiento del mismo sujeto.

Según explican en el texto el entonces prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Jorge Medina Estévez, y el entonces arzobispo secretario Gerardo Angelo, los exorcismos fueron instituidos en la Iglesia para que, a través de ellos, "imitando la caridad de Cristo, fueran curados los poseídos por el Maligno, y expulsados los demonios en nombre de Dios, de modo de evitar a las criaturas humanas todo perjuicio".