Salud

¿Cómo afecta el tamaño de tu perro a la calidad del aire interior de tu casa?

Tanto los animales grandes como los pequeños afectan la calidad del aire interior, solo que de manera diferente

Peyton Smith castigado junto a Dash, su fiel mastín inglés
Peyton Smith castigado junto a Dash, su fiel mastín ingléslarazon

Los perros son de todo tipo y tamaño: desde gigantescos como mastines y terranovas hasta diminutos chihuahuas de pelo corto. Pero a todos ellos, grandes y pequeños, les gusta estar cerca de sus humanos, y viceversa.

Se ha demostrado que tener un perro mejora la salud mental, pero su efecto sobre la salud física general es menos claro. Una nueva investigación se centra precisamente en este último aspecto y las conclusiones son sorprendes.

El estudio publicado en la revista científica "Environmental Science & Technology", una publicación de la Sociedad Química Americana (ACS), informa de que los perros, tanto grandes como pequeños, afectan la calidad del aire interior.

En concreto, los investigadores descubrieron que los perros pequeños y activos producían más partículas en el aire, pero los animales más grandes liberaban más microbios que las personas.

Los animales de compañía forman parte de nuestra familia y, por ende, están presentes en el interior de nuestras (sus) casas.

La calidad del aire interior resulta fundamental para la salud, ya que pasamos la mayor parte del tiempo en interiores (hasta el 90% de nuestras vidas) donde el aire puede llegar a estar mucho más contaminado que el exterior (hasta cinco veces más). A eso hay que añadir que 1 de cada 6 europeos vive en edificios considerados como no saludables.

Una mala calidad de aire interior puede provocar desde irritación de ojos, nariz y garganta hasta dolores de cabeza y fatiga, y en casos más graves derivar en enfermedades respiratorias, cardiovasculares y cáncer, siendo la ventilación deficiente la principal causa.

Volviendo al estudio, al cuantificar la contribución de los perros al aire interior, los investigadores pudieron crear modelos de exposición y calidad del aire interior más realistas y fundamentar mejor las estrategias de ventilación, sin culpar a las mascotas ni desalentar su tenencia, tal y como afirma en un comunicado Dusan Licina, autor correspondiente del estudio.

Para explorar cómo afectan a nuestra salud física, un tema especialmente importante para los dueños de mascotas que pasan la mayor parte del tiempo en interiores, máxime si tiene determinadas patologías, los investigadores midieron los contaminantes atmosféricos, incluyendo gases, partículas y microbios, emitidos por perros pequeños y grandes en un entorno de laboratorio controlado y los compararon con las emisiones de los dueños humanos.

El equipo comparó un grupo de cuatro perros pequeños (todos chihuahuas) con un grupo de tres perros grandes (un mastín tibetano, un terranova y un mastín inglés). Cada grupo se evaluó por separado con un dueño presente en la habitación, cuyas emisiones también se midieron por separado.

Los resultados mostraron que los perros grandes emiten dióxido de carbono y amoníaco en tasas similares a las de los humanos y en tasas sustancialmente más altas que los perros pequeños.

Tanto los perros pequeños como los grandes liberaron más partículas en suspensión (de 1 nanómetro de ancho a 10 micrómetros de ancho) que sus dueños; los perros pequeños produjeron la mayor cantidad, lo que según los investigadores probablemente se debe a que fueron más activos durante los experimentos.

Los perros grandes liberan la mayor cantidad de bacterias y hongos al aire, y muchos de estos microorganismos se originaron en un ambiente exterior, lo que modificó la composición microbiana interior de maneras que los humanos no lo hacen.

Estos hallazgos indican que los perros, especialmente los perros grandes, podrían afectar la calidad del aire en el hogar a un nivel similar o mayor que el de los humanos.

Los resultados, según Licina, también sugieren que los perros actúan como vectores de transporte, transportando y redistribuyendo partículas y microbios de otros entornos a espacios interiores.

En el futuro, los investigadores planean estudiar las emisiones de otras mascotas de interior, como gatos, conejos y roedores.

Los autores dicen que es importante comenzar a incluir las emisiones de las mascotas al diseñar sistemas de ventilación y control de la calidad del aire para lograr ambientes interiores más saludables, "no solo para los humanos, sino también para los animales que viven junto a ellos", como concluyen en su artículo.