¿A qué espera Sanidad para aplicar el estado de alarma en Navarra, como hizo con Madrid?

La multiplicación de los contagios hace temer una saturación hospitalaria que abocaría a la Comunidad Foral a una situación límite

Al igual que Madrid, Navarra suspende dos de los tres criterios que fijó Sanidad para decidir la intervención de una comunidad mediante el estado de alarma, por lo que si la capital permanece intervenida sanitariamente, también habría de estarlo la Comunidad Foral. La situación en Navarra es especialmente grave, porque, a diferencia de Madrid, los contagios allí están desbocados. No han parado de crecer en las últimas semanas y ya superan la gravísima cota de 800. En concreto, alcanzan los 811,05 por cada 100.000 habitantes, 311,05 puntos más que los que estableció el Ministerio como margen máximo. En Madrid, que llegó a superar también los 800, la incidencia ha caído en picado y se sitúa en 450,94, por debajo de lo marcado de Illa. Los epidemiólogos estiman que tasas como las de Navarra tienen luego, al cabo de los días, impacto en los ingresos hospitalarios y, un poco más tarde, en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCIS), que pueden llegar a saturarse. En Madrid, el número de pacientes en camas de críticos ha bajado: se contabilizan 475 enfermos Covid en una comunidad con una población de más de seis millones de personas. La ocupación es del 37,4%, por encima del 35% que marca como umbral Sanidad, pero Madrid cuenta con un plan de elasticidad que le permite duplicar el número de camas en apenas cuatro días y que haría que la ocupación real se situase por debajo del 25%. En Navarra, hay 35 pacientes en UCI y la ocupación, en la que computan las camas de la sanidad privada, muy fuerte en esta región, es del 27,34%. Un aprobado inquietante por el fuerte aumento de los contagios y porque la Comunidad Foral se situaría a solo once enfermos de superar el umbral. Navarra y Madrid también superan en positividad de test PCR, pero la tasa en la capital bajaría notablemente si el Ministerio computara las pruebas de antígenos, disparadas en esta región. A día de hoy, sigue sin incluirlas en la estadística sorprendentemente, ya que las considera una estrategia válida para la detección de casos.