¿Qué son los ingredientes tecnológicos que están presentes en miles de alimentos?

Las sustancias que se utilizan durante la producción deben ser evaluadas y autorizadas por la Unión Europea

Los aditivos se utilizan para mejorar el aspecto o la textura de los alimentos
Los aditivos se utilizan para mejorar el aspecto o la textura de los alimentos FOTO: La Razón Pixabay

Los ingredientes tecnológicos están presentes en miles de alimentos, pero siempre de manera controlada y supervisada por instituciones como la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Estas sustancias pueden ser de origen natural o sintético y se emplean en la producción de alimentos por las diferentes funciones tecnológicas que desarrollan. Se les conoce popularmente como aditivos alimentarios, pero estos solo son uno de los cuatro tipos de ingredientes tecnológicos que existen.

Los aditivos tienen muy mala fama en las dietas sanas, variadas y equilibradas. En muchas ocasiones, ese papel de villano es injusto, ya que todos ellos pasan por una estricta regulación y control. Es cierto que los conservantes, saborizantes o aromatizantes no son imprescindibles, pero “sin ellos no sería posible la comercialización de muchos de los alimentos que hoy en día están disponibles en el mercado”, explica la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

¿Cuántos tipos de ingredientes tecnológicos hay?

La AESAN identifica cuatro tipos de ingredientes tecnológicos en los alimentos: aditivos alimentarios, aromas alimentarios, coadyuvantes tecnológicos y enzimas alimentarias. Pero, ¿para qué sirven y en qué se diferencian?

Los aditivos alimentarios son sustancias que se añaden para mejorar el aspecto del alimento, su textura o resistencia a los microorganismos, entre otros propósitos. Hay 27 clases de aditivos en función de las propiedades que aportan al alimento, como los edulcorantes, colorantes, antoxidantes, gasificantes, potenciadores del sabor y un largo etcétera. Para ser aprobados por la agencia de la Unión Europea deben ser seguros, responder a una necesidad tecnológica razonable y no inducir a error al consumidor. Estos aditivos deben figurar en la lista de ingredientes, indicando la función que desempeñan. Pueden aparecer por su nombre o por el código de autorización de la UE, que comienza por la letra E.

Los aromas se añaden a los alimentos para otorgarles un olor o un sabor, o modificar el suyo propio. Existen distintos tipos de aromas, clasificados en función de su obtención (química, natural, etc.) y sus caracrterísticas. Algunos ingredientes naturales, como las especias, figuran como aromas cuando se presentan en alimentos compuestos.

El reglamento europeo define los coadyuvantes tecnológicos como sustancias que no se consumen como alimentos en sí mismos, que se utilizan para cumplir un determinado propósito tecnológico y que pueden dar lugar a la presencia involuntaria de residuos de la sustancia en el producto final. Obviamente, en ningún caso deben suponer un riesgo para la salud, ya que, de lo contrario, no serían aprobados por el organismo competente en cada Estado.

Es decir, son sustancias ayudan a alcanzar un fin tecnológico en los alimentos que no sería posible sin su uso, pero no forman parte de la composición final, por lo que no aparecen en la lista de ingredientes (excepto si se trata de una sustancia alérgena). En España, estas sustancias se pueden utilizar en la producción de agua envasada, aceites vegetales comestibles, cervezas, sidras y otras bebidas derivadas de la manzana, refrescos, horchata, vinagre, azúcar, jarabe, margarinas y otras grasas, pan, pastelería, conservas vegetales, aceitunas y zumos.

Las enzimas aceleran las reacciones bioquímicas que ocurren de manera natural en los alimentos, por lo que se utilizan para aumentar la velocidad de los procesos de fabricación. Se utilizan en la elaboración de quesos (para coagular la leche, por ejemplo), vino y pan. Si estas sustancias permanecen en el alimento, debe indicarse su presencia en el etiquetado.