Siete cosas que deberías saber de los aditivos alimentarios

Con mucha frecuencia la presencia masiva de aditivos se asocia a productos con los peores perfiles nutricionales.

El CoCo, (aplicación de análisis de productos de alimentación), ofrece información para entender qué son los aditivos alimentarios, grandes desconocidos para los consumidores, y desterrar los mitos entorno a ellos desde una perspectiva objetiva y basada en la evidencia.

“El tema de los aditivos es una de las cuestiones que más preocupa al consumidor, habiéndose generado bastantes mitos entorno a ellos y que en esencia trasladan la idea de que son peligrosos. Pero la ciencia es clara, todos los aditivos autorizados (si no lo están no pueden formar parte de productos alimentarios) son seguros. De todos modos, lo que sí se recomienda es alejarse de los productos que incorporan un gran número de aditivos con funciones sensoriales (para mejorar el color, aroma, sabor …) porque por lo general, se asocian a productos con un perfil nutricional poco recomendable. Dicho de otra manera, un buen producto, no necesita que se le añadan colorantes, saborizantes, aromas…”, señala Juan Revenga, dietista-nutricionista y biólogo, que forma parte del equipo de El CoCo

Siete cosas que no sabías de los aditivos

Para ayudar a desmitificar y comprender mejor qué son y cómo nos afectan los aditivos, El CoCo ha elaborado esta guía con información básica para el consumidor:

1.- Son sustancias que se añaden intencionadamente al alimento durante su proceso de fabricación o preparación para cambiar sus características, por ejemplo intensificar o mantener su color, textura, sabor, vida útil, etc.

2.- Todo claro en la etiqueta: Es obligatorio especificar todos los aditivos que contiene un producto en su etiqueta, bien con su nombre químico (por ejemplo, ácido ascórbico) o bien con el código de autorización europeo (en este caso y siguiendo con el mismo ejemplo, E-300).A veces las marcas utilizan las dos nomenclaturas en la misma etiqueta, lo que a menudo genera confusión entre los consumidores.

3.- Para qué sirven: Podemos clasificar los aditivos en dos grandes categorías: los que desempeñan una función tecnológica o relativa a la seguridad alimentaria y vida útil (conservante, antiapelmazante, antioxidante, etcétera), y los “cosméticos” que añaden, disfrazan u ocultan ciertas cualidades sensoriales al producto final. Estos últimos suelen ser habituales en productos con un bajo perfil nutricional.

4.- Son químicos: Efectivamente, los aditivos responden a una fórmula química, como cualquier sustancia o alimento del universo, incluido el propio agua (que podría ser correctamente nombrada como “protóxido de hidrógeno”). Por ejemplo, si te encontraras esta lista de ingredientes en la composición de un alimento, ¿Comerías este alimento?

“agua, aceites vegetales, azúcares, almidón, ca­roteno (El 60), tocoferol (E306), riboflavina (El 01), nicotinami- da, ácido pantoténico, acetaldehido, biotina, ácido fótico, ácido ascórbico (E300), ácido palmítico, ácido esteárico (E570), ácido oleico, ácido linoleico, ácido málico (E296), ácido oxálico, antocianinas (El63), celulosa (E460), ácido salicílico, fructosa, purinas, sodio, potasio (E252), manganeso, hierro, cobre, zinc, calcio, fósforo, cloro, colores, antioxidante”.

Pues bien, sabemos que así expresado puede ser difícil de entender o incluso de identificar, pero esta sería la “lista de ingredientes” de una manzana recién cogida del árbol.

5 - Y también muchos de ellos “naturales”: Entre la mitad y dos terceras partes de los aditivos son sustancias que existen en la naturaleza. Por ejemplo, el E-300 no es más que la Vitamina C que se encuentra en cualquier cítrico, como el kiwi, la naranja o las mismas fresas.

6 .- Siempre autorizados: Todos los aditivos que se consumen dentro de la Unión Europea se han sometido a un proceso de autorización por el organismo competente (la EFSA), que se aplica también a aquellos aditivos que puedan estar presentes en alimentos que provengan fuera de la UE.

7 - Función clave: Los aditivos desempeñan un papel muy importante en el abastecimiento de alimentos y en cierta medida ayudan a evitar el desperdicio de comida gracias al efecto de de muchos de ellos relacionado con la conservación. Varios aditivos se emplean por tanto con el fin de ampliar y garantizar, desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, ese proceso que se conoce como “desde el campo a la mesa”.

“Y no, no debemos fiarnos de esos listados de aditivos que circulan a modo de bulo por la red y que trasladan a dichos productos una peligrosidad extrema. Son falsos. Uno de los ejemplos más clásicos lo tenemos con el denostado E-330 que, presente en muchas de estas listas, alude al ácido cítrico (presente de forma natural en naranjas o limones). Es mucho mejor aprender a identificarlos de forma fiable y con rigor científico, ese es el propósito de El CoCo”, asegura Jean-Baptiste Boubault, cofundador de El CoCo.

En definitiva, es fundamental desterrar la fobia que circula por internet consultando información fiable de la mano de expertos nutricionistas colegiados. Siempre teniendo en cuenta que para una alimentación saludable hay que restringir el consumo de productos que incluyan un elevado número de aditivos con funciones sensoriales (para mejorar el color, aroma, sabor …) como puedan ser bollería industrial o la margarina, entre otros.

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