Colada
Adiós a lavar la ropa que huele a humo o comida frita: esto es lo que hay que hacer en su lugar
Las salidas tienen su propio encanto hasta que llegas a casa y tu ropa huele a una mezcla indescifrable

Que si coges el metro, que si a cenar con amigos, a comprar, al trabajo…La ropa nos acompaña todo el día, recogiendo todos los aromas de allá a donde vayamos.
El olor a curry del puesto de la calle, ese ambientador demasiado fuerte de una tienda, el olor del alcantarillado… Al llegar a casa el gesto es automático: si olemos algo desagradable va directo a la lavadora.
Sin embargo, ¿Sabías que esto no es siempre lo mejor?
Por qué la lavadora no es siempre la solución
Con cada centrifugado que pasa la tela se desgasta. El agua caliente expande las fibras, el escurrido las deforma, y los detergentes, incluso los más suaves, desgastan gradualmente la tela. Así mismo, los colores se destiñen, las lanas se endurecen y las telas delicadas pierden su forma.
En invierno la situación empeora. La ropa es más pesada y, a menudo, más cara, el lavado excesivo acorta significativamente su vida útil.
Además, hay que tener en cuenta que cada lavado innecesario supone un mayor consumo de agua y electricidad, lo cual, con las tarifas energéticas actuales, no es nada desdeñable.
Una solución "bajo cero"
Por muy extraño que pueda parecer el frío frío intenso es un gran aliado para neutralizar los olores.
Muy a menudo los olores desagradables a humo, sudor o comida se deben a las bacterias que permanecen en las fibras de la tela. Sin embargo, la temperatura muy baja inhibe su acción y reduce significativamente el olor sin agua, sin detergente y sin desgaste.
Además, este no es un método nuevo: Este ha sido utilizado durante años por los amantes del denim de calidad y de la moda sostenible, especialmente para prendas que no necesitan un lavado regular sino simplemente "refrescarse".
Cómo hacerlo de forma correcta
El proceso es sencillo, pero requiere un poco de atención:
Primero, dobla cuidadosamente la prenda y asegúrate de que esté completamente seca. Luego colócalo en una bolsa hermética (tipo zip). Esto es necesario para que no absorba olores y lo proteja de la humedad.
A continuación, ponlo en el congelador durante 12 a 24 horas.
Pasado ese tiempo sacárlo y déjalo que vuelva a temperatura ambiente de forma natural, extendido sobre una superficie plana.
Por último cuélgalo por un rato al aire libre o cerca de una ventana abierta para ventilarlo por última vez.
¿Que prendas se prestan más a este método?
La técnica del frío es ideal para:
- Suéteres de lana
- Ropa de cachemira
- blusas de seda
- Blazers que no se lavan con frecuencia
- Vaqueros, especialmente denim cruda
Por supuesto, este método no sustituye el lavado regular cuando hay manchas o suciedad incrustada. Sin embargo, para un simple olor a humo o a fritura, puede ser la solución.