Cuando Bernardo se encaprichó de Laura

La profesora solo pudo dar clase dos días en su nuevo colegio. Su asesino apenas llevaba instalado en la casa de enfrente un par de semanas.

La profesora solo pudo dar clase dos días en su nuevo colegio. Su asesino apenas llevaba instalado en la casa de enfrente un par de semanas.

LLaura se había instalado en la habitación 101 del Hotel Vázquez Díaz de Nerva, el mismo nombre del instituto al que había llegado a cubrir una baja como profesora de Dibujo. Llegó el 3 de diciembre porque el 4 comenzaba a dar clase. El dueño del hostal era zamorano, de Vezdemarbán, a media hora de Villabuena del Puente, el pueblo de los abuelos y el novio de Laura, por lo que en alguna cena compartieron recuerdos. La joven solo durmió aquí, según confirman en el hotel, la noche del 3 al 4 y la del 4 al 5. Aunque dejó la maleta grande en el cuarto, en cuanto terminó las clases ese día se fue de puente de la Constitución y regresó el domingo por la tarde a recoger sus cosas. Se trasladaba a la casita que una compañera del centro escolar había comprado y arreglado en El Campillo, que estaba libre, y Laura aceptó el favor. Así, la profesora llegó al pueblo que nunca debería haber pisado la tarde-noche del domingo. Quizás ya ese día su vecino de enfrente le echó el ojo. Bernardo Montoya, apenas llevaba un par de semanas instalado en la vivienda de la calle Córdoba que compró su padre y por la que han ido pasando varios miembros «proscritos» de la familia.

La profesora sólo pasó dos tardes en el pueblo antes de que su agresor decidiera acecharla. Dio clase el lunes y el martes. El miércoles sería su último día en el instituto al que acababa de llegar. Ese día fue de mucho trabajo. Dio clase a 3ºESO, 2º Bachillerato, 1ºB, 4ºESO y, por último, otra clase de 1ºESO. Se fue a las 15 horas a su nueva casa en su Kia azul –apenas a diez minutos de trayecto– que aparcó en la calle que sube hasta la plazuela de encima. No lo volvería a mover. De hecho, allí sigue. Comería y decidiría salir a andar por el campo y explorar un poco más el paraje al que había recalado debido a la operación de rodilla de otra docente. Puede que en cuanto saliera de casa, Bernardo ya la abordara y la metiera por la fuerza en la suya, separadas por menos de cuatro metros. Son puntos que la investigación aún debe aclarar. Lo que esta claro es que Laura fue agredida y golpeada en la vivienda de Bernardo. El miércoles por la noche el joven que lleva el bar de la sociedad de cazadores que hay al lado escuchó unos golpes «terribles». Creía que venían de casa de Laura y lo contó a la Guardia Civil cuando supieron de la desaparición de la chica pero parece que provenían en realidad de la casa de al lado. Cuadra con los tiempos que manejan los investigadores. Creen que el miércoles estuvo en casa de su agresor y los restos biológicos encontrados allí por los especialistas de Inspecciones Oculares y los perros Marley y Athor del instituto armado revelan que allí se produjo la agresión sexual y la paliza. Luego la llevó al bosque del barranco de La Mimbrera, en el kilómetro 166 de la N-435, donde fue encontrado su cadáver entre jaras. La autopsia data su muerte entre el viernes y el sábado, por lo que la ciencia y la pericia policial tratarán de determinar dónde estuvo Laura todas esas horas ya que el asesino mintió en su confesión.