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Marta Aguilar, la Marie Kondo española

Aguilar nos cuenta las claves para no caer en la locura de acumular objetos y ropa en un espacio limitado. La magia del orden puede conseguir que estemos en paz con nosotros mismos

  • La falta de orden puede devenir en colapso, bloqueo, impuntualidad e irritabilidad según Marta Aguilar
    La falta de orden puede devenir en colapso, bloqueo, impuntualidad e irritabilidad según Marta Aguilar /

    Alberto R. Roldán

Tiempo de lectura 4 min.

27 de enero de 2019. 13:13h

Comentada
Marian Benito.  27/1/2019

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Bien sabían los rastreadores de Netflix de nuestra enclenque habilidad para doblar la ropa. O de nuestra innata y universal inclinación al komono, es decir, a dejar que campen a sus anchas todo tipo de objetos diminutos o restos de lo que en su día fue algo. Que cada día perdemos hasta nueve cosas y unos 15 minutos buscándolas. Y que, con tal de no hacer cambio de armario, acabamos convirtiendo todo nuestro atuendo en básicos de entretiempo. Tan bien nos conoce la plataforma que aprovechó el 1 de enero –día de nuevos propósitos– para lanzar el reality «Tidyng Up With Marie Kondo», una suerte de convocatoria que pretende hacernos creer en la magia del orden. Su conductora, Marie Kondo, una japonesa menuda y encantadora, ya era popular en los últimos años por sus «best sellers» y vídeos de ordenación. Desde su estreno, las redes sociales se han llenado de fotos de gente que intenta seguir su método. De repente todos nos hemos vuelto fanáticos del orden. Pero nosotros ya teníamos, desde 2016, nuestra propia Kondo. Se llama Marta Aguilar, consultora de Orden Personal y Organización Profesional, y ha creado el método Re Orden, que tiene como meta lograr la paz interior. «Después de 11 casas, tres países, cinco años como consultora y toda una biografía de superación personal, he diseñado la disciplina precisa para lograr esa armonía entre el cliente, sus pertenencias y su espacio para estar en paz y feliz consigo mismo», dice.

Amarse a sí mismo

La expectación creada es tal que hemos decidido acompañarla para ser testigos directos de ese efecto mágico que deriva, según estas gurús, del simple acto de organizar un armario. «Lo primero es valorar su estado actual y ver con el cliente de qué se puede desprender. Tendrá que aceptar las limitaciones de espacio y reconocer qué le funciona y le gusta, y qué no. Lo más difícil es soltar apegos». Para ello, Kondo sigue una premisa: «Toma cada objeto en tus manos y pregúntate cómo te hace sentir». Su recomendación es dividir el proceso en categorías: ropa, libros, papeles, komono y objetos de valor sentimental.

Con este paso previo, indica que el cliente está en condiciones de imaginar cómo sería su armario de ensueño y planificar con él qué se puede cambiar para que resulte cómodo coger una prenda y devolverla a su sitio. La respuesta a veces es tan simple como incluir un pantalonero, unas cajas o un par de focos. Las opciones son infinitas y, para mostrárnoslas, nos lleva hasta Orden en casa, una tienda en la que descubrimos que existen soluciones para todos los gustos. Lo insólito es que quien ordena su espacio aprende a amarse a sí mismo y acaba con su caos interno. Es algo que se puede constatar en esta época de rebajas. «Nos cargamos de objetos hasta que un día sentimos que empezamos a rozar la locura. En ese empeño de tener más, nos distraemos de los importante. Tanta cosa nos dispersa y agota. Es un caos que consume nuestro tiempo y nuestra capacidad mental. El sistema nervioso se colapsa y notamos bloqueo, incapacidad de avanzar, impuntualidad e irritabilidad. Nos damos cuenta de que la falta de orden nos ha creado un problema serio». El sistema de organización en sí no tiene mayor complejidad, sobre todo porque las profesionales guían a su cliente en esas rutinas y hábitos. «Además, una vez que vemos el resultado en un espacio, el espíritu del orden se contagia a todo el hogar, a nuestras finanzas y a las relaciones personales». El proceso no termina sin una regla muy básica: «Después de usar cada cosa, déjala donde y como estaba». La Kondo española anima a ponerse manos a la obra: «Los beneficios son inmediatos: aumentas tu satisfacción, ganas tiempo y consigues un mayor rendimiento personal y profesional». Cada uno sigue sus trucos. Marta, por ejemplo, propone una sección fija para básicos, otra para ropa de entretiempo y otra para lencería. Las prendas largas, pesadas y oscuras hacia la izquierda. Las cortas, ligeras y claras, a la derecha. En los cajones, igual, de atrás hacia adelante.

Las tácticas de Kondo no son muy diferentes, salvando el formato televiso. La japonesa visita un hogar desbordado por la desorganización. Llega y, con tono amable, pide a la familia que saque todas sus pertenencias y formen con ellas una montaña gigantesca. Es un modo de encarar su codicia, aunque trata de aliviar tensiones repartiendo bendiciones y consejos. «Cuando doblas la ropa, es importante mostrar tu amor a las prendas a través de las palmas de tus manos», le dice a una pareja de participantes mientras les muestra cómo hacerlo enrollándola en rectángulos impecables y guardándolos en posición vertical. Inesperadamente, todo el mundo se ha puesto a doblar camisetas y ropa interior. El día del estreno del reality, los términos de búsqueda «método konmari», «Marie Kondo» y «Konmari» se dispararon. Ya en los dos primeros días de lanzamiento del tráiler, los usuarios dedicaron casi 1.200.000 minutos a leer artículos ella. Pero la dulce Kondo ha generado también comentarios negativos, sobre todo cuando sugirió deshacerse de los libros para aliviar el espacio con la misma máxima que para cualquier trasto: «Si te da alegría, quédatelo; si no, deshazte de él. Si dudas, mételo en una caja». Al final, cada uno elige si eliminar la muda, que es como llaman los japoneses a lo innecesario, o mantenerse fiel a la entropía.

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