EE UU

El niño de 11 años que mató a su padre por quitarle la Nintendo Switch finalmente es llevado frente a un tribunal

El menor será juzgado como adulto, pero su abogado declaró que su objetivo es conseguir que el caso sea tratado en el sistema juvenil

Policía de Dallas, en Texas, Estados Unidos 15/01/2022
El niño de 11 años que mató a su padre por quitarle la Nintendo Switch finalmente es llevado frente a un tribunalAVI ADELMAN / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTOAVI ADELMAN / ZUMA PRESS / CONTA

Un caso estremecedor ha sacudido a la comunidad de Duncannon, Pensilvania, donde un niño de 11 años, identificado como Clayton Dietz, fue acusado de disparar y matar a su padre después de que este le confiscara su Nintendo Switch. El menor fue llevado a los tribunales esposado y encadenado, en una escena que ha generado conmoción en todo el país.

Según los documentos policiales, el incidente tuvo lugar el 13 de enero, alrededor de las 3:20 de la madrugada, cuando los agentes respondieron a una llamada por un hombre inconsciente. Al llegar, encontraron a Douglas Dietz, de 42 años, muerto por un disparo en la cabeza. El niño habría confesado diciendo: “He matado a papa”, según los informes.

El menor será juzgado como adulto, pero su abogado declaró que su objetivo es conseguir que el caso sea tratado en el sistema juvenil, dada la corta edad del acusado. Clayton fue presentado ante un juez el 19 de febrero, donde renunció a su audiencia preliminar.

La discusión comenzó cuando el padre le quitó la consola

Según la investigación, el detonante fue que Douglas le retiró la Nintendo Switch y lo envió a dormir. El niño habría buscado el arma de su padre mientras intentaba recuperar la consola, encontrándola y utilizándola contra él.

Las imágenes difundidas muestran al niño entrando en la corte con las manos esposadas y escoltado por varios oficiales de libertad condicional. Su apariencia infantil contrasta con la gravedad de los cargos que enfrenta, lo que ha reavivado el debate sobre cómo deben tratarse judicialmente los delitos cometidos por menores.

El caso ha generado una ola de reacciones en Pensilvania y en todo Estados Unidos, tanto por la edad del acusado como por la naturaleza del crimen. Las autoridades continúan revisando pruebas y testimonios para determinar si el menor actuó con premeditación o bajo un impulso emocional extremo. Mientras tanto, el proceso judicial sigue su curso, con la posibilidad de que el caso pase finalmente al sistema juvenil, algo que su defensa considera crucial para su futuro.