Pobreza: La cara oculta del cáncer

Los pacientes solicitan al Gobierno la creación de un Plan de Protección Integral de las Familias para evitar que caigan en la exclusión social. Que incluyan leyes que las ayuden económicamente y también en los aspectos psicológicos y sociales.

Paula, de once años, sostiene en brazos a su hermano pequeño Diego, de cuatro, que se recupera de una leucemia
Paula, de once años, sostiene en brazos a su hermano pequeño Diego, de cuatro, que se recupera de una leucemia

Los pacientes solicitan al Gobierno la creación de un Plan de Protección Integral de las Familias para evitar que caigan en la exclusión social. Que incluyan leyes que las ayuden económicamente y también en los aspectos psicológicos y sociales.

«Desde 2010, con el inicio de la crisis, las ayudas económicas que nos han pedido están más enfocadas a necesidades básicas», afirma a este diario Raquel del Castillo, responsable de trabajo social de la Asociación Española Contra el Cáncer (Aecc). Y es que la enfermedad les ha llevado a una situación en la que jamás se habían imaginado. «Antes nos demandaban ayudas para medicación, traslados, pelucas... ahora directamente nos dicen que necesitan dinero para comer, para evitar un deshaucio o para que no le corten la luz». Son ejemplos que pone esta trabajadora social y que viven cada día. «En realidad –prosigue– las demandas que nos llegan no son más que parte de la realidad que vive el país que se traslada a este colectivo».

A raíz de esta situación que desde la Aecc han ido percibiendo cada año, ha realizado un estudio sobre el impacto económico del cáncer en las familias españoles. Y sus datos no pueden ser más desalentadores: cada año 25.000 persoans con cáncer se encuentran en riesgo de exclusión social a causa del diagnóstico. ¿Por qué? Por el impacto laboral de la enfermedad, ya que requiere una mayor duración media con respecto a otras enfermedades. El cáncer de mama, por ejemplo, es la segunda causa de incapacidad temporal de más de 12 meses sólo superada por la patología lumbar. Y es que no hay duda de que el cáncer incapacita.

Para los trabajadores autónomos la situación es aún peor. 11.000 personas en esta categoría laboral son diagnosticadas cada año y más del 80%, al cotizar por la base mínima, sobrevive con 395 euros cada mes durante su baja. Y, además, a los gastos fijos hay que sumarles los derivados de la enfermedad que tienen que afrontar con un sueldo muy bajo.

Este es el caso de Pilar Ruiz, paciente de cáncer de estómago y madre de una niña, que, tras el diagnóstico, tuvo que pedir la baja laboral. Sólo recibe 458 euros mensuales. «Cada mes tengo que pagar 300 euros para unas enzimas que me ayudan a digerir, mejoran mi calidad de vida, pero también tengo que pagar un alquiler, comida, el mantenimiento de mi hija...», dice muy afectada. «Hubo un momento en el que me quedé sin salud, sin trabajo y sin información sobre mi tumor», ceunta Pilar Ruiz. Gracias a la ayuda de su madre puede salir adelante. Pero no es la única.

Por ello, Ignacio Muñoz Pidal, presidente de la Aecc, ha solicitado al Ministerio de Sanidad la elaboración de un Plan de Protección Integral de las Familias con Cáncer. En esta iniciativa se deberían identificar los casos de personas con cáncer y bajos ingresos y crear protocolos específicos para ellos para que no se encuentren en situaciones tan vulnerables.