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Politólogos: el boom de los discípulos de Sócrates

Aunque el interés por la política nació hace siglos en la Antigua Grecia, la profesionalización de sus analistas –difundida y amplificada por el altavoz de los medios– ha multiplicado las matriculaciones en esta materia en las universidades españolas.

  • Politólogos: el boom de los discípulos de Sócrates

Tiempo de lectura 8 min.

05 de marzo de 2019. 07:57h

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Paula Poveda Madrid. 5/3/2019

La materia es tan antigua e importante que ya protagonizó tratados en la Grecia de 400 años antes del nacimiento de Cristo. «La completa realización del ideal humano sólo puede darse en la vida social de la comunidad política, donde el Estado da armonía y consistencia a las virtudes individuales», dejó ya entonces escrito Platón. Desde que comenzara con Sócrates, maestro del primero, el estudio de la política y la forma en la que nos organizamos en sociedad nunca ha pasado de moda aunque es en la actualidad, reconocen los expertos, cuando la profesión de politólogo vive una verdadera edad de oro. Ahora sus estudiosos copan con sus intervenciones los medios de comunicación y, más allá de su trabajo como parte fundamental de los partidos con alguna aspiración electoral, sus análisis han calado también en la empresa privada, donde se han convertido en gurús de los cambios sociopolíticos y económicos de los últimos tiempos. En España, en concreto, a lo largo de la última década, la aparición de nuevas formaciones y la concatenación de procesos electorales ha provocado que la política haya calado hasta los huesos de la sociedad provocando el boom de unos profesionales que hasta este momento no habían contado con tanta relevancia. Lorenzo Navarrete, decano del Colegio Politólogos y Sociólogos de la Comunidad de Madrid pone fecha al auge de la profesión: «Surgió cuando empezó el fenómeno de ruptura del bipartidismo para convertirse en un cuatripartito. Cambió el mercado político con una competencia que llegaba para quedarse». Además de la irrupción en el tablero político de partidos liderados por politólogos, como Podemos, el decano asegura que la demanda de los estudiantes interesados en formarse en políticas aumentó también con la implantación del plan Bolonia y la creación de másters en esta materia que completan los grados universitarios.

Las cifras hablan por sí solas. En la Comunidad de Madrid todas las universidades públicas –a excepción de la de Alcalá de Henares– ofrecen a sus alumnos el grado de Ciencias Políticas en solitario o como parte de dobles grados junto a materias como Filosofía o Derecho. En el máster en Democracia y Gobierno, cantera de politólogos de la Universidad Autónoma de Madrid, las matriculaciones han pasado de doce en 2013-2014 a las 26 del presente curso escolar. Además, el Colegio de Politólogos crece en algo más de un centenar de socios al año a pesar de que esta asociación no es obligatoria para ejercer la profesión.

Pablo Simón, analista sobre partidos y sistemas electorales, profesor en la Universidad Carlos III y editor de «Politikon», explica el éxito actual de la materia de la que es experto en un aspecto coyuntural: «Hay más demanda a nivel social y mediático». Y concreta que el fenómeno se ha fraguado gracias a «los cambios políticos aquí y fuera de nuestras fronteras que, desde 2014, han aumentado la demanda de estos especialistas».

«La política ha pasado de ser algo marginal a protagonizar las tertulias de los bares. En este momento la oferta mediática es muy política», explica la experta en comunicación política (otra de las ramas de esta ciencia), Verónica Fumanal. Ella, que tuvo que viajar de Aragón a Barcelona para estudiar Políticas, asegura que en el año 2000 tenía que explicar en qué consistía la carrera que había comenzado a estudiar. «Era una carrera “rara avis” con demanda cero y una nota de corte baja. Eso ha cambiado mucho», reconoce antes de subrayar el protagonismo del primer equipo de Pablo Iglesias a la hora de popularizar sus estudios: «Llegó Podemos y consiguió hacer estrategias muy buenas. Ahora la profesión se ha consolidado también por la notoriedad y reconocimiento de la disciplina». También ha colaborado en la difusión de las Ciencias Políticas el desarrollo de otras ciencias que analizan el comportamiento de la sociedad. «Cada vez hay más centros de investigación sobre las ciencias sociales, además de una importante masa crítica de politólogos en las redes sociales al alcance de cualquiera», reconoce Simón.

Tertulianos especializados

¿Qué les diferencia de los profesionales de otras ramas (economistas, periodistas...) que pueblan los medios de comunicación? «Los analistas políticos –como se refieren los expertos a los tertulianos que no son politólogos– dan claves sobre aspectos que desde un cierto punto de vista no se ven. Hay que estudiar en profundidad los programas e identificar bien los problemas que se plantean en la sociedad para dar un diagnóstico certero. El ciudadano del siglo XXI en España sabe que la política no son sólo palabras, sino hechos. Sabe distinguir», da la clave el decano.

En este sentido Fumanal destaca que ellos, además de conocimientos sobre sistemas políticos, también reciben formación sobre el funcionamiento y reglas que rigen las instituciones, Filosofía y Derecho, entre otras. Materias que les ofrecen una visión más amplia a la hora de analizar el panorama político o preparar una campaña electoral.

Es precisamente en los partidos políticos donde los politólogos se mueven como pez en el agua. Toda campaña que se precie cuenta con lo que los expertos han bautizado como «trípode electoral» y que, como mínimo, está formado por un sociólogo, un comunicador y un politólogo. Todos conocedores de los recursos de la política. La misión de este equipo incluye desde la creación de buenos programas y mensajes políticos, al calado en el electorado de los mismos. Crear programas, venderlos y convencer es su mantra.

Más allá de medios y partidos políticos, la presencia de politólogos es cada vez más importante también en empresas privadas de todos los sectores. Allí su papel se centra en realizar análisis sobre la coyuntura económica y política que los empresarios emplean para mejorar su posicionamiento en los mercados y trazar sus estrategias tanto a nivel local como internacional. «Colocar un partido se parece mucho a colocar un producto», reconoce Simón. Fumanal insiste en este aspecto en lo que llaman «political intelligence» y que no es otra cosa que la elaboración de informes sobre escenarios políticos.

«Todas las empresas toman sus decisiones de inversión en función de escenarios políticos. Forma parte de nuestro trabajo como politólogos el análisis de los programas electorales y el cálculo de sus posibilidades legislativas», explica para añadir que su especialización en liderazgo y creación de perfiles públicos los convierte en los profesionales idóneos para la creación de marcas personales en un momento en el que «las marcas quieren que se les atribuyan más valores relacionados con la política, como ocurre con el eslogan “conduce como piensas”».

¿Un fervor pasajero?

A pesar de que en estos primeros años de efervescencia se creyó que el fenómeno de los politólogos tendría un fervor pasajero, como ocurrió con los analistas económicos durante la crisis, los expertos aseguran que ellos han llegado para quedarse. Simón es tajante: «Nada hace prever que el proceso de ascenso se vaya a cerrar en breve y ocurra como con los economistas. Existe demanda.

A través de las redes sociales todo el mundo puede tener acceso a politólogos más jóvenes que han creado sinergias con periodistas. En las redes todos podemos abrir nuestro propio blog y hacer un análisis». Navarrete confirma esta teoría e insiste en la cualificación de los politólogos como creadores de programas y mensajes electorales: «El votante exige más. Ya no es de pertenencia fiel a un partido sino que se fijan en los profesionales que saben leer las variaciones que se producen en la sociedad».

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