¿Somos menos aptos con los años?

La Razón
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l ¿Por qué es necesario fijar una edad límite entre padres adoptivos y niños?

–Es preciso porque cuando somos muy mayores no tenemos ni la misma paciencia ni fortaleza física ni la capacidad para resolver problemas de la misma manera. Somos menos aptos para entender el mundo cambiante de los niños. A determinadas edades, los problemas no se afrontan y no se resuelven igual, y esto sirve tanto para padres adoptivos como biológicos.

l ¿Ha tratado problemas relacionados con la diferencia de edad ?

–Sí, pero hace años, en 1998, cuando se hicieron las primeras adopciones internacionales. Querían adoptar mujeres con 52 o 53 años y se originaban problemas intergeneracionales. No entendían qué les pasaba a sus hijos, no soportaban que sus niñas se hiciesen mujercitas o las malas contestaciones en la adolescencia... Un padre mayor afronta las cosas de manera diferente.

l ¿Una adopción puede fracasar por este motivo?

–No. La edad es una variable más de riesgo, pero para que una adopción no llegue a buen término concurren muchas otras cosas desde la infancia.

l ¿Es buena la adopción abierta?

–Sí para la mayoría de los casos, aunque depende de cómo sean los adoptivos y biológicos. Para un niño es muy importante saber sus orígenes. Cuando eso no da miedo, es lo ideal.

l ¿Cuáles son las razones por las que una adopción no llega a buen término?

–Depende de las motivaciones por las que quieras adoptar. Hay veces que uno quiere ver en el niño la expectativa que tenía y no contempla al hijo real. Le reprochas que no sea el hijo que tú esperabas. Hay niños con una «historia» que va saliendo con los años y los padres tienen que ser muy hábiles para apoyar al menor y buscar toda la ayuda que sea necesaria.