Estreno

«El agente nocturno» sale a la luz

Netflix estrena la tercera temporada de esta serie, sucesora espiritual de la mítica «24», protagonizada por Gabriel Basso

Gabriel Basso es un auténtico patriota y está dispuesto a todo
Gabriel Basso es un auténtico patriota y está dispuesto a todoNetflix

En televisión siempre hay lagunas que llenar. Los espectadores pasan de disfrutar de una serie durante 2, 3 o 10 temporadas a la nada más absoluta. Las agencias de espías cierran, los bufetes se arruinan y los fines del mundo se evitan. Por eso es importante que algunas sensaciones nunca desaparezcan. Y ya les digo yo que la coincidencia del apellido Sutherland, entre el actor que interpretó a Jack Bauer en la mítica «24», y Peter Sutherland, el protagonista de «El agente nocturno», que hoy estrena en Netflix su tercera temporada. Por eso no dudamos en decir que viene a llenar un poco ese vacío como «sucesor espiritual» de la serie creada por Joel Surnow y Robert Cochran para Fox.

Al final de la entrega anterior, Sutherland (Gabriel Basso) detiene un ataque químico planeado por Markus Dargan (Michael Malarkey) en la sede de la ONU, frustrando la liberación del agente tóxico KX en el sistema de ventilación. Aunque logra eliminar a Markus y salvar el día junto a Rose Larkin (Luciane Buchanan), es arrestado por traición al colaborar con Solomon Vega (Berto Colón) y Jacob Monroe (Louis Herthum), pero Catherine Weaver (Amanda Warren) lo libera. Alejado de Rose por su propia seguridad, junto a sus jefes exploran nuevas pistas sobre «el intermediario» (Monroe) y sus posibles vínculos con la Casa Blanca y las elecciones presidenciales. La siguiente misión «nocturna» es encontrar a Jay Batra (Suraj Sharma), un joven agente del Tesoro que huyó a Estambul con información sensible del Gobierno después de matar a su jefe. Esta será la línea argumental que vertebrará toda la tercera temporada. Como en anteriores entregas, varias tramas paralelas acabarán confluyendo con la principal según avancen los episodios.

En una segunda historia, seguiremos de cerca lo que le sucede a la agente del servicio secreto asignada a la primera dama (Jennifer Morrison), Chelsea Arrington (Fola Evans-Akingbola), recién prometida con el portavoz de la Casa Blanca, y a las órdenes del presidente Richard Hagan (Ward Horton). Un suceso en la mismísima Casa Blanca implicará a la agente Arrington en una conspiración a gran escala. La tercera vía es la primera que se unirá al agente Sutherland. La periodista Isabel de León (Genesis Rodríguez), reportera del «Financial Register» y junto a su jefe XX (David Zayas) trazan las primeras líneas de investigación y localizan a Jay, dispuestos a contar toda la verdad sobre los fraudes y conspiraciones descubiertas por este.

Pero pronto entrarán más personajes en juego. Por un lado, «el intermediario» pretende seguir utilizando a Peter con amenazas, mientras este recurre a sus jefes para demostrar sus vínculos criminales y acabar con él. Pero los villanos no estarán quietos y pronto aparecerá en escena un asesino profesional apodado «El padre» (Stephen Moyer), que recorre el país con su hijo pequeño (Callum Vinson), repartiendo estopa y asesinando, mientras cuida de que su hijo haga los deberes y se convierta en un hombre de provecho. Esta línea argumental es atípica y un verdadero caramelo gracias a la interpretación (y moral) de Moyer. El otro invitado es el agente Adam (David Lyons), viejo amigo del servicio militar con el presidente y guardaespaldas oficial de Peter por orden ejecutiva.

«El agente nocturno» es un balance más que correcto entre acción a raudales, dosis de espionaje gubernamental y un par de viajes al extranjero que incluyen Ciudad de México, República Dominicana y Estambul. Por fin, en esta temporada «El agente nocturno» sale a la luz y ya no esconde su profunda vinculación con «24», con un agente que usa sus pobres y limitados medios para evitar una conspiración a gran escala (bombas, extremismos, terrorismo nacional), sin amigos, sin apoyo oficial, y perseguido por agentes enemigos y su propio gobierno. No hay que avergonzarse de llenar con creces el hueco dejado por su predecesora. Las tramas son convincentes y se van hilando y enrevesando hasta la locura; las escenas de acción espectacularizan la ficción y el bueno no siempre gana las peleas y recibe muchos palos. La lucha por la verdad y la justicia tiene un nuevo paladín que pretende tomarse unas merecidas vacaciones, pero eso dependerá de los espectadores y si dejarán descansar el cosquilleo por otra crisis en Estados Unidos.