Noche solidaria
"DecoMasters" afronta su reto más humano con niños en riesgo de exclusión
Un encargo fuera de lo habitual lleva a los concursantes a transformar tres zonas clave de una ONG madrileña. Después, llega un desafío doméstico donde el espacio aprieta y la tensión se mide en centímetros

Esta noche, "DecoMasters" cambia el foco habitual del programa para mirar de frente una realidad que rara vez entra en horario de máxima visibilidad: la de chicos que necesitan un empujón para no quedarse atrás en clase. La entrega se emitirá después de "La Revuelta", tanto en La 1 como en RTVE Play, con un reto por equipos que busca algo más que una foto bonita.
La cita arranca en la sede madrileña de la Fundación Balia por la infancia, una entidad que desde hace 25 años trabaja contra la pobreza infantil a través de la educación. Allí se atiende a niños y adolescentes en riesgo de exclusión social y se les ofrece acompañamiento, recursos y un lugar donde estudiar con continuidad. La idea es sencilla y ambiciosa: crear espacios que inviten a quedarse y a aprender.
Patricia Montero y el jurado plantean una misión solidaria concreta: renovar tres estancias multiusos que conviven con actividad diaria de menores, jóvenes y también adultos. Los equipos deberán intervenir en la biblioteca, un aula multidisciplinar y un teatro, pensando en ambientes luminosos, acogedores, estimulantes y funcionales. Cada equipo contará con 5.000 euros, una cifra que obliga a priorizar y a justificar cada elección, desde el color hasta el mobiliario.
El episodio añade además una mirada artística con la participación como jueza invitada de la muralista Johina García-Concheso, reconocida por trabajos en escenarios tan dispares como salones de hotel, espacios institucionales o piezas textiles. Su presencia apunta a un mensaje claro: cuando el diseño se pone al servicio de un propósito, la estética deja de ser un fin y se convierte en un medio.
Tras ese reto exterior llega la prueba de eliminación, y el programa cambia de registro hacia un terreno íntimo y exigente: los baños. Las parejas que vistan el mono negro trabajarán en un espacio reducido, con la presión habitual multiplicada por la falta de margen para errores. El encargo será en casa de Íñigo, que busca renovar varios cuartos de baño con propuestas diferentes capaces de convencer a toda la familia.
Con 1.500 euros de presupuesto por pareja, el capítulo promete medir oficio más que fuegos artificiales: distribución, materiales, almacenaje y coherencia visual. Para valorar el resultado, el jurado contará con la diseñadora de interiores Cristina Colonques, vinculada a Porcelanosa, en un cierre que pone el listón en algo muy concreto: resolver problemas reales con ideas que duren más que una tendencia.