Estreno
'Mil golpes': Redefinirse ante nuevas adversidades
Los cambios de roles son el eje central de la segunda temporada de 'Mil golpes', que llega mañana completa a Disney+
En una época cultural en la que predominan fórmulas refritas y secuelas innecesarias, la sexta entrega de 'Rocky' fue un soplo alentador para los fanáticos de las películas de boxeo capitaneadas por Sylvester Stallone, especialmente después de un soporífero quinto largometraje. 'Rocky Balboa', estrenada en 2006, alberga además uno de los grandes monólogos del cine contemporáneo en torno a la autosuperación personal y la capacidad de redefinirse frente a nuevas adversidades. "Hay que soportar sin dejar de avanzar, así es como se gana", una lección que deben aprender los protagonistas de 'Mil golpes' de cara a esta segunda temporada de la ficción creada por Steven Knight, cuyos seis episodios llegan en exclusiva mañana viernes a Hulu, la vertiente más adulta y cruda de Disney+, alejada de los cuentos de hadas y la animación clásica de la compañía fundada por Walt Disney.
'Mil golpes': Steven Knight solo sabe hacer tramas complejas
La segunda temporada de 'Mil golpes' arranca sin concesiones, situando a todos sus personajes en el punto más bajo de sus trayectorias, una decisión narrativa que subraya con claridad el cambio de rumbo de la serie. Lejos de la progresión ascendente típica del drama criminal, la ficción opta por explorar las consecuencias de la caída, el vacío que deja el poder cuando desaparece y la fragilidad de las identidades construidas a su alrededor. Este nuevo bloque de episodios no pretende repetir la estructura anterior, sino desmontarla, invirtiendo jerarquías y desplazando el foco del ascenso individual a la supervivencia colectiva. Así, 'Mil golpes' se convierte en un relato más sombrío y adulto, donde el boxeo y el crimen actúan como telón de fondo de una reflexión sobre comunidad, clase y pertenencia. La serie ya no se pregunta quién gana, sino quién logra mantenerse en pie cuando el sistema deja de protegerte, consolidándose como un drama social áspero y plenamente contemporáneo, pese a ambientarse en el East End londinense de finales de la era victoriana.
La primera temporada de 'Mil golpes' fue distinguida con el ReFrame Stamp 2025, un sello que reconoce a las producciones que alcanzan la paridad de género mediante la inclusión de mujeres y personas de géneros subrepresentados en puestos clave, impulsado por el Sundance Institute y Women in Film (WIF). Este reconocimiento no es casual, ya que uno de los grandes pilares de la serie reside en la fuerza de sus personajes femeninos, liderados por Erin Doherty en el papel de Mary Carr, jefa de las Cuarenta Elefantes. Su liderazgo, ya frágil, se ve amenazado por la irrupción del mafioso Indigo Jeremy, cuyas deudas la sitúan al límite. En esta segunda temporada, la serie refuerza el peso de sus protagonistas femeninas, colocándolas en el epicentro de las tensiones de poder. Mary sigue siendo una líder implacable, pero el relato se adentra en el coste emocional del mando: presión, soledad y responsabilidad dibujan un arco marcado por decisiones irreversibles. Junto a ella destaca Alice (Darci Louise Shaw), una figura cada vez más inquietante dentro de la banda, silenciosa y calculadora, cuya ambición fría la perfila tanto como heredera potencial del poder como factor de desestabilización interna. Como giro final, la llegada de anarquistas franceses dispuestos a sembrar el caos con dinamita eleva la violencia del relato más allá del cuadrilátero.