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Falset

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16 de septiembre de 2017. 21:43h

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Falset es conocida entre la población catalana por la expresión popular: «Això acabarà com la comedia de Falset», frase que se utiliza para definir como un proceso o un acto puede terminar mal o de forma absurda y sin sentido. Falset es un municipio de la Cataluña profunda, en la comarca del Priorat, Tarragona, cuya población vota de forma masiva a los partidos separatistas.

Falset pertenece a lo que se conoce como «Catalunya Nova» y fue uno de los primeros lugares que se repobló después de la reconquista. Curiosamente durante la Guerra de los Segadores la mayoría de los habitantes apoyaron a las tropas castellanas, aunque en la Guerra de Sucesión, la de secesión como intentan engañarnos los astutos líderes de la Generalitat, la población se mantuvo fiel al archiduque Carlos. Fue en estos parajes donde nació Carrasclet, el capitoste que dio nombre al movimiento de los «carrasclets», famosos por su infatigable resistencia al dominio borbónico. Posteriormente, Falset sería escenario de cruentas batallas en los distintos alzamientos carlistas del siglo XIX. Plaza derechista durante los primeros decenios del siglo XX, sufrió un tremendo pogromo en septiembre de 1936, cuando 22 de sus próceres locales fueron asesinados por unos «incontrolados» anarquistas llegados para hacer los paseos habituales organizados por las cloacas de la Generalitat, y que hoy están convenientemente borrados de la memoria histórica.

La comedia de Falset es una obra de teatro de un solo acto, escrita por Conrad Roure, en la que llegado el punto final interpela al espectador de manera original: «Y ahora, para que esto acabe bien, compongan ustedes su propio final». Estrenada en el Teatro Català de Barcelona en 1869, ha quedado inserta en el subconsciente colectivo catalán como sinónimo de acontecimiento, episodio o suceso susceptible de acabar muy mal, aunque también puede hacerlo de manera absurda, sin sentido y ridícula. Algo parecido cuando los castellanos usan la expresión: «Esto acabó como el rosario de la aurora». En Falset acaba su comedia a bastonazo limpio, y es que Roure, que firmaba como «Bunyegas», se inspiró en el folklore popular catalán, y en unos hechos acaecidos en Falset en tiempos remotos, donde unos saltimbanquis fueron apedreados por sus coetáneos espectadores después de una deslucida actuación.

Gestionar la frustración que se extenderá entre una parte muy importante de la población catalana a partir del próximo 2 de octubre, requerirá grandes dosis de generosidad, y para ello se deberá poner en marcha una gran campaña de comunicación de un nuevo relato de España, coherente y racional, pero contando con la suficiente dosis de emotividad para encandilar al catalán parlante sin caer en ridículos discursos supremacistas y reconstruir la historia de España para que sea comprensible a las nuevas generaciones formadas en la ignorancia de nuestro pasado común.

Estoy convencido que la comedia bufa que la Generalitat ha preparado para el 1 de octubre no acabará a bastonazos como vaticinan agoreros de todo tipo, y terminará con un gran ridículo de los separatistas: «com la comedia de Falset ... que va començar a les vuit i es va acabar a les set».

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