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Una criba con sectarismo

Tiempo de lectura 2 min.

18 de mayo de 2017. 23:20h

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Ni la Justicia, ni la democracia, ni la libertad, ni nada digno de admiración han regido en la decisión del equipo del alcalde Ribó en el Ayuntamiento de Valencia para eliminar el nombre de 51 calles de la capital del Turia y cambiarlos por otros. Al contrario, prima más bien el sectarismo.

Tampoco debe extrañarnos demasiado si consideramos las características que siempre han adornado la acción de la izquierda radical. Sin piedad, como bien ha demostrado a lo largo de la Historia en demasiados países.

Para suprimir el nombre de una calle en Valencia, ha bastado con haber participado en la Guerra de África, haber sido presidente de la Federación de Estudiantes Católicos, Promotor del Plan de Estabilización de 1957, militar retirado asesinado en 1936, o falangistas asesinados en 1936...

Eso sí, para merecer la nueva denominación ha sido suficiente ser arquitecto miembro de Movimiento Comunista, destacado propagandista de movimientos anarquistas, activista vecinal del barrio de Torrefiel o miembro del Partido Comunista de España...

Lo cierto es que la criba sólo se ha inclinado hacia un lado. Como publicaba ayer Las Provincias, se suprime el nombre de 17 calles de otras tantas personas fusiladas en los primeros días de la Guerra Civil sin que conste participación en la trágica contienda. Y el PP mantuvo la nefasta Ley de la Memoria Histórica. Así es la vida.

Y el PP, con mayoría absoluta, mantuvo la nefasta Ley de la Memoria Histórica. Así es la vida.

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