Danza

La teta inagotable

Sevilla.-La organización del Mes de la Danza renuncia a la edición de 2020 al no poder "asumir más adelantos" económicos
La organización del Mes de la Danza se quejó de no poder "asumir más adelantos" económicoslarazonJUNTA DE ANDALUCÍA

La directora de Mes de Danza, festival internacional que se celebra anualmente en Sevilla –con ramificaciones a otras provincias andaluzas– desde 1994, alerta vía comunicado de prensa que la edición de 2020 está «en barbecho» a causa de las dificultades para su financiación. No es esta expresión artística, y menos en su vertiente contemporánea, la que más entusiasma al firmante, incapaz de distinguir al «Cascanueces» del último hit de Maluma, pero es sin duda una mala noticia que la oferta cultural amaine. Es un clásico del otoño hispalense en peligro de extinción. Toda la comunicación del evento y la de su máxima responsable, María González, blasonan de deberse exclusivamente a la «iniciativa privada» y de fomentar, al calor de los tiempos, «el emprendimiento femenino». Dos circunstancias que convierten a MdD en un certamen loable por múltiples razones, sin duda. Así que la nota difundida por sus promotores insta a las empresas u organismos que lo han financiado desde su inicio a darse prisa con el libramiento de fondos. Concretamente, ¿cuáles son? He aquí el quid de la cuestión: el Instituto de la Cultura y las Artes del Ayuntamiento de Sevilla (PSOE) y la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta (PP). Así son pues las cosas en esta tierra de nuestras entretelas. «Subsisto durante media vida gracias a una idea cuya ejecución, por más mía y brillantísima que sea, paga el contribuyente. Y si las administraciones no me dan la pasta rapidito, las pongo a caer de un burro». Es asombroso cómo la sociedad civil (¿?) andaluza ha interiorizado el subsidio, la subvención, la cosecha egipcia o el picotazo, como prefieran llamarlo, como un derecho inalienable en el Estado de la Autonomías. Un cuarto de siglo trincando y la promesa de seguir otro tanto no son suficientes porque un retraso con los pagos genera cierta tensión de tesorería. Debe ser que el erario público es un seno del que mana, inagotable, la leche.