Un estudio delata que el teletrabajo aumentó dos horas diarias la jornada de los docentes

Los profesores opinan que la enseñanza online incrementa las desigualdades del alumnado

Los profesionales de la enseñanza han teletrabajado de media dos horas diarias más que durante su jornada habitual durante los meses del confinamiento vinculado al estado de alarma decretado por la pandemia del coronavirus, según concluye una encuesta elaborada por la Federación de Enseñanza de la Unión Sindical Obrera (Feuso) para valorar la incidencia del teletrabajo en la vida laboral y familiar de este sector, en la que han participado más de 3.000 docentes de todas las etapas y de centros públicos, privados y concertados.

En concreto, por sexos, han participado en la encuesta un 72,6% de mujeres y un 27,4% de hombres, según ha detallado este viernes el sindicato en una nota en la que precisa que, aunque existe un “alto grado de satisfacción” por el trabajo realizado, por la respuesta de las familias y la implicación del alumnado, los docentes opinan que el teletrabajo “aumenta entre los alumnos la brecha digital e incrementa las desigualdades”.

Para un 31%, resulta más complicado el seguimiento del aprendizaje del alumnado y no existe continuidad a la hora de valorar a los alumnos de atención a la diversidad.

En relación con los medios, el 86,9% de los docentes ha utilizado herramientas tecnológicas propias para realizar su trabajo, lo que le ha supuesto un incremento en sus gastos habituales, según explican desde USO, sindicato que destaca además que un 40,7% ha tenido que comprar nuevos equipos y accesorios informáticos, además de ampliar sus contratos de Internet.

En cuanto a los niveles de seguridad informática, un 55,5% considera que la seguridad de sus equipos informáticos no es la adecuada para el uso del teletrabajo, mientras que el 50% del profesorado reclama más formación en temas tecnológicos vinculados al teletrabajo.

Los mayores retos a los que se han enfrentado los docentes trabajando desde casa han sido, en primer lugar, la dificultad por mantener un horario regular (36,4%), la falta de conectividad a Internet y no tener acceso a las herramientas o a la información necesarias para realizar el trabajo ‘on line’ (un 27,54%), según este estudio, que señala además que un 11,5% de los docentes no disponen de un lugar apropiado en el hogar para realizar su tarea.

En el apartado de la salud laboral de los docentes, el 71% ha manifestado de manera habitual “ansiedad, irritabilidad y nerviosismo”; un 54,8% ha mostrado “una preocupación excesiva ante la situación que estaban viviendo”, y un 56,4% ha declarado no encontrar tiempo para el ocio y el descanso.

Un 95,5% de los docentes considera que es “muy importante” trasladar estas experiencias a las administraciones y en la negociación colectiva para “regular en el futuro cuestiones esenciales que desde hace tiempo” vienen reclamando desde Feuso como la regulación de la jornada, la desconexión digital y las consecuencias que el teletrabajo puede tener en materia de salud laboral.

Para los docentes, la enseñanza ‘on line’ ha supuesto “un reto profesional muy importante”, ya que han tenido que adaptarse a una nueva metodología de trabajo “en un tiempo récord”, lo que ha supuesto “una sobrecarga de trabajo añadida a la que ya de por sí tienen en condiciones normales”.

Este incremento ha afectado “negativamente tanto a su salud laboral como a sus condiciones de trabajo”, según inciden desde el sindicato, que considera “imprescindible dotar a los docentes de los recursos y materiales suficientes y de la formación en competencias digitales y en salud laboral para que puedan afrontar con las mejores garantías profesionales una situación semejante en caso de que vuelva a producirse de cara al próximo curso”.

Para USO, el teletrabajo es “una herramienta útil y positiva que necesita de más recursos y adaptaciones para que su implantación en la enseñanza sea la apropiada”, y este sistema de trabajo tiene “grandes posibilidades, aunque, a su vez, puede acarrear algunos peligros laborales y de salud laboral entre los docentes y de aislamiento social entre el alumnado”. Su regulación, según concluye el sindicato, es “urgente y se debe hacer protegiendo como prioridad los derechos de los trabajadores”.