12 claves para una buena salud cardiovascular

A pesar de los avances experimentados por la medicina en los últimos años, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en todo el mundo, pasando de afectar solo a las naciones más ricas a incluir también a los países en vías de desarrollo, donde es responsable del 80% de los fallecimientos. Este cambio de tendencia y la pandemia imparable que suponen estas patologías hizo que en 2010, el Institute of Medicine of the National Academies (IOM), una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la promoción de la salud basada en la evidencia científica, convocara a un grupo de expertos mundiales en medicina cardiovascular, liderados por el director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), Dr. Valentín Fuster. El objetivo: desarrollar recomendaciones para promover la salud cardiovascular en los países en vías de desarrollo.

Cuatro años después, la revista Scientific American recoge en un número especial –presentado en el CNIC con la asistencia de la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, la secretaria general de Sanidad y Consumo, Pilar Farjas y la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela- los 12 puntos resultantes de aquel grupo de trabajo, con ejemplos concretos de cómo se pueden aplicar con éxito. Este número especial de la veterana revista científica está coordinado por el Dr. Fuster y en él escriben también el decano asociado de Salud Global del Hospital Mount Sinai, Dr. Jagat Narula, el profesor de Cardiología en el mismo centro y coordinador de un proyecto de control de la hipertensión en Kenia, Dr. Rajesh Vedanthan y la directora del informe de 2010 y miembro del Comité en Salud Global del IOM, Dra. Bridget B. Kelly.

"Las enfermedades cardiovasculares están alcanzando proporciones épicas en los países en vías de desarrollo. A pesar de ello, estas patologías crónicas siguen siendo las menos financiadas en salud global. Para conseguir controlar estas patologías tan devastadores y reducir su importante impacto económico, necesitamos más financiación y una mejor coordinación en todo el planeta", explica el Dr. Fuster. "Debemos colaborar a un nivel global y potenciar un mayor compromiso para invertir más en la salud cardiovascular de los individuos, para salvar más vidas y reducir la carga de estas enfermedades tan debilitantes, mientras que disminuimos también los insostenibles y cada vez más altos costes económicos que se derivan del cuidado de los pacientes crónicos de estas patologías, muchas de las cuales son prevenibles", añade el coordinador de esta edición especial de «Scientific American».

Este número especial, el primero de este tipo, ofrece, según el Dr. Fuster, "una completa hoja de ruta"para mejorar la salud cardiovascular", además de demostrar por qué promoverla es tan importante en este preciso momento y cómo, además, es posible tener éxito en esta tarea, explica el también director del Instituto Cardiovascular del Hospital Monte Sinai y Physician-in-Chief del mismo centro. Los autores de la publicación dejan claro que hay numerosos factores involucrados en la epidemia de enfermedad cardiovascular, desde el estilo de vida a la predisposición genética, por no hablar de los factores de riesgo cardiovascular ya conocidos, como la hipertensión, el sedentarismo o el tabaquismo, entre otros. Sin embargo, cada uno de estos factores puede ser exacerbado por componentes sociales como la pobreza, la guerra o las propias desigualdades socioculturales.

Los expertos liderados por el cardiólogo español han desarrollado 12 recetas que son eficaces para la promoción de la salud cardiovascular y que, como se puede leer en la revista estadounidense, se aplican ya en distintos países con éxito:

1. Reconocer las enfermedades crónicas como una prioridad de la ayuda al desarrollo.

2. Defender y apoyar las enfermedades crónicas como una prioridad de financiación.

3. Mejorar la coordinación nacional para enfermedades crónicas.

4. Implementar políticas para promover la salud cardiovascular.

5. Incluir las enfermedades crónicas y fortalecer los sistemas de salud.

6. Mejorar el acceso al diagnóstico de las enfermedades cardiovasculares, a las medicinas y a la tecnología, prestando la atención donde se necesite.

7. Políticas y programas de colaboración para mejorar la dieta.

8. Mejorar la información y los datos locales.

9. Definir las necesidades de recursos.

10. Investigar para evaluar lo que funciona en diferentes contextos.

11. Difundir el conocimiento y la innovación entre países similares.

12. Informar sobre el progreso mundial.

El Dr. Fuster ha comentado estas recomendaciones delante de los representantes gubernamentales que han acudido al acto de presentación, aunque ha destacado que no son los únicos que han de involucrarse en la promoción de la salud cardiovascular, algo que ha de ser una tarea conjunta de toda la sociedad.