Detectan la esclerosis múltiple «de un vistazo»

El 50% de los pacientes con EM sufre problemas de visión. Un novedoso sistema permite diagnosticar la enfermedad en apenas cinco minutos.

Cuando Gregorio tuvo el primer brote, por el que «de repente sólo veía por la mitad del ojo y por la noche no era capaz de ver la luz de los coches», poco se sabía de la esclerosis múltiple (EM). Fue a principios de los 90 y la enfermedad era todavía un misterio para la sociedad. La relación directa que esta dolencia degenerativa tiene con el nervio óptico no se había descubierto, pese a que es uno de los síntomas más frecuentes al inicio, tal y como explica Celia Oreja-Guevara, jefe de Sección del Servicio de Neurología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, y coordinadora de la Unidad de Esclerosis Múltiple del mismo centro: «La inflamación del nervio óptico o neuritis óptica afecta al 50 por ciento de los pacientes».

Sistema pionero

No fue hasta que Gregorio perdió la sensibilidad de cintura para abajo justo cuando iba a entrar en el servicio militar y le hicieron una resonancia magnética, cuando dieron con el diagnóstico. Hoy, la historia de este joven habría sido muy diferente, porque los pacientes con EM como él cuentan con una nueva herramienta denominada tomografía de coherencia óptica. «Los nervios están recubiertos de mielina y dentro están los axones. En la esclerosis múltiple se pierde esa mielina y luego las fibras del axón, por lo que el nervio finalmente deja de funcionar. No obstante, a través del nervio óptico se pueden determinar las fibras que se pierden», explica la experta. «Es una técnica sencilla, muy rápida, dura apenas cinco minutos y no supone ninguna molestia para el enfermo. Se realiza una prueba de imagen no invasiva que utiliza ondas de luz para tomar fotografías de la sección transversal de la retina y estudiar así el posible daño del nervio». Y todo mediante un aparato como el que emplean los oftalmólogos en consulta, pero, en esta ocasión, son los neurólogos los que lo utilizan. Sirve para dar con el diagnóstico correcto, ya que «por ejemplo, en el caso de un paciente nuevo que ha visto borroso, se puede determinar si existe inflamación del nervio óptico y comprobar su espesor (cuántas fibras quedan)», añade Oreja-Guevara.

Por otro lado, «es útil para conocer el pronóstico en función de la pérdida de fibras y elegir el mejor tratamiento. Y por último, para el buen seguimiento».

La del Clínico es la única unidad en Madrid que utiliza esta tecnología y, aunque durante dos años estuvieron trabajando con este sistema en un estudio, hace cuatro meses que se ha estandarizado. De hecho, a la semana en el hospital madrileño realizan la prueba a unos 20 pacientes, lo que le convierte en referencia a nivel nacional. Pero, además, en esta unidad de EM se realizan al año más de 4.500 consultas, entre primeras y revisiones, y en la actualidad están siendo atendidos en torno a 1.400 pacientes, de los cuales 980 están siendo tratados con las terapias de inmunomoduladores e inmunosupresores de nueva generación.

Por otra parte, esta Unidad de Esclerosis Múltiple ha incorporado nuevas áreas con el objetivo de facilitar la mejora asistencial de los pacientes y conseguir con ello una atención multidisciplinar, como la consulta de discapacidad, en la que los especialistas atienden a los enfermos con trastornos de la marcha, fatiga y espasticidad; la consulta de planificación del embarazo que atiende a las pacientes que se quieren quedar embarazadas y las sigue posteriormente en el embarazo y posparto, y la de neuropsicología aplicada a esclerosis múltiple que trata los problemas de atención, memoria y concentración de los pacientes. Asimismo y en colaboración con el Servicio de Pediatría, se ha puesto en marcha la consulta de esclerosis múltiple infantil, debido al incermento de casos de esclerosis múltiple en la población infantil y juvenil.