Semana de movilizaciones frente a la crisis climática

Estudiantes, sindicatos, escritores y más de 300 organizaciones se suman a la huelga mundial de España. Sentada de Juventud por el Clima ante el Congreso para reclamar la acción de los políticos

En agosto de 2018 arrancó el movimiento “Fridays for future” para protestar contra la inacción frente a la crisis climática
En agosto de 2018 arrancó el movimiento “Fridays for future” para protestar contra la inacción frente a la crisis climática

Estudiantes, sindicatos, escritores y más de 300 organizaciones se suman a la huelga mundial de España. Sentada de Juventud por el Clima ante el Congreso para reclamar la acción de los políticos

La cumbre que se celebra el próximo lunes en la sede central de la ONU ha prendido la mecha. Hoy arrancan siete días decisivos en los que el mundo entero va a movilizarse para presionar a los gobiernos y exigir soluciones a la crisis climática. Con este objetivo están previstas varias protestas por todo el planeta, lideradas por colectivos de estudiantes. Ellos han protagonizado durante los últimos meses decenas de paros y manifestaciones “contra la inacción frente al calentamiento global”. En España, la movilización internacional por el clima comenzará hoy con una sentada frente al Congreso de los Diputados convocada por Juventud por el Clima y culminará con una protesta prevista para el día 27 de septiembre, que ya ha sido bautizada como la “huelga mundial por el clima”. Aunque el reparto de fechas está siendo muy desigual en los diferentes países y continentes, de momento se han convocado cerca de 1.160 actos por todo el globo. Nuestro país ha alcanzado las 50 convocatorias, diseminadas en más de 45 municipios.

Hasta el momento, estas iniciativas habían germinado al calor del fenómeno Greta Thunberg, la activista sueca que con 16 años inició el movimiento estudiantil “Fridays For Future”. Esta vez, va más allá de los jóvenes. A través de una nota conjunta, Juventud por el Clima, Rebelión por el Clima, Alianza por el Clima y Alianza por la Emergencia Climática llaman a la participación de toda la sociedad. Les avala que más de 300 organizaciones españolas se hayan adherido a los paros del 27 de septiembre, según destacan grupos como Ecologistas en Acción o SEO/BirdLife. También se han sumado a la convocatoria sindicatos como CCOO o UGT y otro tipo de asociaciones feministas, pensionistas o relacionadas con la cultura. Así, un centenar de escritores entre los que se encuentran Manuel Rivas, Rosa Montero, Elvira Lindo o Fernando Aramburu, firmaron un manifiesto a favor de la huelga y en contra del “actual modelo de producción, que ignora los límites del planeta”.

Alejandro Martínez, portavoz de Juventud por el Clima, confía en que este paro suponga un hito en el ecologismo. “Si bien el movimiento empezó por nosotros, esto no va a ser solo una huelga estudiantil”, advierte a LA RAZÓN. Y prosigue: “Queremos que el mensaje llegue a todo el mundo que aún no crea en la gravedad de la situación que atraviesa la Tierra y nuestro modelo socioeconómico”. Para ello, reivindican su irrupción como movimiento de presión: “Desde que Greta empezó hace ya más de un año, ha habido muchos políticos en el mundo que han dicho estar de acuerdo con nosotros. Ahora es el momento de que pasen a la acción y no se queden solo en palabras”·.

Esta movilización, que se declara apartidista, tiene una reclamación unívoca: pide a los Gobiernos que cumplan con lo que se comprometieron a través del Acuerdo de París. Aquellos pactos cerrados en 2015, que comenzarán a hacerse efectivos a partir de 2020, fijaron metas –que el irreversible aumento de la temperatura se quede dentro de unos límites manejables, entre 1,5 y 2 grados centígrados– y establecieron cómo lograrlas (eliminación de los gases de efecto invernadero de la economía mundial para el año 2050). “Lo acordado en la capital francesa fue un buen primer paso lo suficientemente ambicioso, pero ningún gobierno está cumpliendo”, alerta Martínez. A falta de sanciones u otras herramientas legales que obliguen a los países a cumplir el acuerdo, para este miembro de Juventud por el Clima la presión social es fundamental para empujar a los Gobiernos a recortar con suficiente intensidad sus emisiones. “Si los cambios no se llevan a cabo en menos de 17 meses, será inviable no alcanzar el punto de no retorno para 2030”, avisa.

A las movilizaciones se le sumará también una alerta desde el mundo científico. El 25 de septiembre está previsto que el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) difunda su informe especial sobre el calentamiento global y las afecciones a los océanos. El IPCC es el grupo de referencia de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que fija y actualiza el conocimiento sobre los efectos del cambio climático y sobre las medidas que se deben tomar.

Medidas ambiciosas

Desde la Secretaría General de la ONU, António Guterres celebra la irrupción del movimiento estudiantil. “Juntos, y gracias a vuestro esfuerzo, podemos y debemos superar esta amenaza y crear un mundo más limpio para todos”, escribió en un artículo de opinión publicado en el diario “The Guardian”. El titular de la ONU también apoyó la concepción de los jóvenes de que el Acuerdo de París es “un marco normativo visionario y viable, pero en sí es papel mojado si no va acompañado de medidas ambiciosas”. Por ello, explica Guterres, convocó la Cumbre de Acción Climática del 23 de septiembre y realizó un llamamiento dirigido a todos los líderes para que acudan a ella con “planes precisos y realistas para mejorar sus contribuciones a nivel nacional y alcanzar la neutralidad de carbono”.

Desde España, se ha fijado 2040 como la fecha límite para dejar de vender vehículos diésel y gasolina, al igual que en Reino Unido o Alemania. Sin embargo, para algunas organizaciones resulta insuficiente. “En un estudio independiente realizado para Greenpeace, llegamos a la conclusión de que para frenar a tiempo el cambio climático Europa debería vender sus vehículos de diésel y gasolina en 2028”, advierte Adrián Fernández, responsable de la campaña de Movilidad de la ONG. Para cumplir con el Acuerdo de París, pide al Gobierno “una mayor ambición para limitar las emisiones del transporte y frenar así a tiempo el calentamiento global, siguiendo a los países que apuestan por un sector automovilístico cero emisiones”.