Actualidad

Tarrés o la transparencia por bandera

La «dircom» de Novartis fue clave para que la industria farmacéutica dejara atrás su oscurantismo

Monserrat Tarrés se retira de la primera línea sanitaria. Posiblemente, este nombre diga poco al común de los mortales. Sin embargo, la hasta ahora directora de Comunicación de Novartis ha adquirido la condición de leyenda en el sector porque, haciendo gala de una tenacidad inigualable y trabajando siempre desde una relación de máximo respeto hacia los periodistas, contribuyó a instaurar desde su cargo la transparencia informativa en el mundo de los laboratorios. Créanme que no era nada fácil. Antes de ella y de otro insigne compañero suyo, Fernando Mugarza, del que tomó el testigo en la multinacional suiza, la industria era opaca, temerosa y cerrada. Muy cerrada. Posiblemente, de aquellos polvos vengan parte de los lodos que aún sufre hoy. Tarrés y Fernando Mugarza dieron un vuelco a todo aquello. Un giro copernicano que supieron rematar más tarde desde Farmaindustria Julián Zabala, Beatriz Lozano y Francisco Fernández, todos ellos responsables sucesivos de Comunicación en la antaño oscurantista y hoy abierta y amigable patronal. El legado que deja Tarrés tras su jubilación es impagable. Un legado que ha creado escuela, dando lugar a media decena de «dircoms» en los laboratorios francamente buenos, pero que aún es ignorado por otros, meros burócratas sin amor por su trabajo. No es de extrañar que durante su homenaje, el martes, más de 200 periodistas se pusieran en pie para aplaudirla.

Publicidad