Guerra de guerrillas

El cabecilla de Al Qaeda Central (AQC), Ayman al Zawahiri, continúa su estrategia de acercamiento al Estado Islámico (EI), que lidera Abu Bark Bagdhadi, al que acaba de aconsejar que de no se obceque en las tácticas de conquistas territoriales sino que se dedique a la guerra de guerrillas que es, al final, la que hace más daño al enemigo. Aunque no le cita, se refiere sin duda a los continuos atentado que cometía la facción iraquí a AQ que mandaba, hasta su muerte, Abu Musab al Zarqaui , uno de los terroristas más siniestros que ha conocido nuestra historia y que fue el “maestro” de Bagdhadi.

Al Zawahiri considera un error territorializar el terrorismo y es partidario extenderlo a cuantas más zonas mejor. ”En mi humilde opinión, la estrategia para la yihad en Siria debe centrarse en una guerra de guerrillas destinada a agotar al enemigo y que se desangre hasta la muerte. Ésta ha sido nuestro arma favorita desde el principio de los tiempos. No os obcequéis en preservar el territorio: centráos en destruir la moral del enemigo, y llevadlo hasta el punto del abismo de la desesperación”, subrayó.

Dos días después de conocerse este mensaje, una franquicia de Al Qaeda asumía la autoría del atentado perpetrado el 3 de abril en el metro de San Petersburgo, en el que fueron asesinadas 15 personas por la explosión de un artefacto, que portaba el autor material del crimen, Akbarzhon Jalilov, de origen kirguís. El grupo que dice haber cometido el atentado se hace llamar “Batallón Imán Shamil”. Shamil (1797-1871) fue un cabecilla musulmán del Cáucaso que luchó contra los rusos para lograr la liberación de su pueblo. Daguestaní, logró unirse a Chechenia para intentar esa independencia.

Aclarado que la la acción criminal contra le equipo de fútbol de Dortmund no fue un atentado yihadista, queda por aclarar la autoría del perpetrado con un camión en Estocolmo, que podría ser asumido por alguna franquicia de Al Qaeda, empeñada en demostrar que su estrategia es mucha más efectiva a la hora de sembrar el terror entre los ciudadanos.

Después de la unión lograda en el Sahel, AQC parece que se está levantando de sus cenizas tras la pérdida de militantes que se pasaron de forma masiva al EI en 2014. Con la paciencia que tanto predican los terroristas, intentan tejer una red a nivel mundial que no les de territorios sino la capacidad de cometer atentados. Analizan cada acción criminal, los aciertos y los errores cometidos y los publican en su revista (que patrocina la rama de la Península Arábiga, AQPA) “Inspire”. No gritan tanto como los de Bagdhadi pero son igual de peligrosos.