Nuevo peligro para Ceuta y Melilla

Ceuta y Melilla son objetivos permanentes de las bandas yihadistas, del Estado Islámico (EI) y del nuevo grupo nacido de la unión de Al Qaeda para el Magreb Islámico (AQMI), cuyo jefe es Abdelmalek Droukdel, alias Abu Musab Abdelwadoud; Ansar el Dine, liderado por Iyad Ag Aly; y los Al Mouraboutin, al frente del cual se encuentra el tristemente famoso Mokhtar Belmokhtar.

El nuevo grupo, denominado Nusrat al-Islam Wal Muslimin, está liderado por Aly, pero, de momento, ha sido Droukdel el que ha lanzando la amenaza de “exportar la guerra a Francia”.Ya se ha comentado en este blog, que el Sahel es una de las zonas en las que Al Qaeda tenía todavía una cierta fuerza frente al EI, aunque en 2014, tras anunciarse la constitución del “califato”, perdió a muchos de sus efectivos que juraron lealtad al Bagdhadi (EI).

El jefe de AQMI , en un vídeo de cuatro minutos y medio de duración, arremete contra la “agresión francesa y la opresión en contra de los pueblos del Sahel y el Sahara” y anuncia que “no hará sino reforzar la hermandad de estas tribus y su cohesión y unidad”.

Sin embargo, no hay que olvidar la amenaza que el cabecilla de Al Qaeda Central (AQC), Ayman Alzawahiri, lanzó, tal y como publicó en primicia LA RAZÓN el 7 de enero pasado, contra las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Ordenaba a los miembros de la banda yihadista que lucharan para acabar con la «usurpación española» de ambos territorios. El jefe de los terroristas equiparaba la situación de ambas ciudades con las que, según su interpretación, sufren diversos enclaves, ocupados por los «apóstatas»: Palestina con Israel; territorios de Asia bajo bandera rusa; Cachemira con India; o el Turquestán por parte de China.

Una AQC reforzada en el Sahel, en la zona de influencia de Ceuta y Melilla, constituye un aumento del peligro yihadista para ambos enclaves españoles en África. Expertos antiterroristas trabajan con la hipótesis de que colaboradores, o incluso células “durmientes”, de Al Qaeda se encuentren ya en dichos enclaves, además de los que pueda haber del EI. Y mientras las fronteras de nuestras ciudades autónomas sufren una problemática en la que resulta muy difícil controlar a los que entran y más complicado comprobar si han salido, en una situación realmente explosiva por la tolerancia con el contrabando llamado “comercio atípico”, del que se benefician los que se benefician en el plano económico y que puede ser aprovechada por los terroristas para sus fines.