Vale mas un mal arreglo....

Estamos en una situación en la Justicia tal, que el chiste americano del chofer de un magistrado podría ser un “top ten” . Es algo así como que el chofer de un magistrado del Tribunal Supremo USA le lleva en el coche a la puerta de la corte, y para despedirse le dice “que haga hoy justicia”, el magistrado al oír eso le contesta, “lléveme de vuelta a casa”. Una cosa es la Ley y otra la Justicia, y a su vez una cosa es la Justicia como valor y otra es la materialización y organización de esa Justicia, para el ciudadano

Un problema que tenemos hoy en el Derecho de familia, es que si entramos en el Juzgado con un divorcio, no sabemos cuando empieza a funcionar su maquinaria ni cuando salimos de él con una sentencia, ni cual va a ser el resultado de ese procedimiento. Esto genera varias consecuencias, la primera la incertidumbre para el abogado, en cuanto a tiempo de litigio y resultado; la segunda la desorientación del justiciable que literalmente se pierde jurídicamente en el juzgado, en un momento biográfico en el que está confuso vitalmente. No hay abogado que pueda atreverse a predecir el resultado de un procedimiento de divorcio o de separación matrimonial.

Todos sabemos las variables de los factores para la concesión de una guarda y custodia compartida, por ejemplo, pero nadie sabe cómo los va a valorar el Juez ni el equipo psicosocial que van a decidir y evaluar lo mas conveniente para el interés de los menores, y en cuanto a este ultimo, puede que ni siquiera exista en el juzgado o que tenga que hacer el informe el de la capital de la provincia, o que tenga un retraso de meses.

A su vez todo esto genera situaciones de falta de liquidez económica familiar, pues se producen “agujeros negros” temporales entre la presentación de la Demanda al Juzgado y la obtención de la primera resolución judicial estableciendo una pensión alimenticia.

Es importante tener estos periodos muertos económicos en cuenta al presentar la demanda. Tampoco existen juzgados de familia en todos los partidos judiciales, de manera que podemos ver cómo el Divorcio se tramita en un Juzgado mixto de Primera Instancia e instrucción, absolutamente desbordado.

La desaparición de los Jueces sustitutos, no eran jueces de carrera, ha llevado a que se produzcan suplencias entre jueces titulares, de manera que un magistrado se encargue de mas de un juzgado. Teniendo en cuenta que, según la normativa vigente, ha de dictar sentencia el juez que realiza el juicio, esto genera nuevos posibles retrasos al no poder dictar sentencias dentro de los plazos razonables de retraso ( fíjense que ya no digo dentro de los plazos); y por ultimo tampoco puede descartarse que se produzca una gran decepción en el ciudadano, añadida a la desorientación, al ver personalmente como se desarrolla su juicio, para el que a lo mejor ha tenido que esperar varias horas de pie o sentado en bancos de madera.

Hay juicios que pueden parecer simulacros a los justiciables, y que no entienden cómo se da la importancia que se da , a su vida y a sus hijos. Se ha instalado un practica previa al juicio que consiste en una especie de “vistilla” informal, entre abogados, jueces y fiscal, a instancia del juez, en la que se discute sobre la posibilidad de un acuerdo ,y en cierta manera se intuye por donde puede venir orientada la resolución final del procedimiento. Trasmitir en los pasillos al justiciable que todo lo que se preparó puede no servir para nada, resulta en extremo difícil y ver la frustración no es sino un disgusto añadido.

Hay mas cosas que comentar, pero hoy solo quiero llamar la atención sobre la frustración y la decepción que generan los procedimientos de familia.

En definitiva, que tal y como está el panorama de la administración de Justicia en general, y de la administración de justicia de familia en particular, hay que intentar ,no la mediación, sino la negociación ,entre partes y abogados, y el acuerdo previo a la celebración del juicio. Incluso aunque parezca largo el proceso de conseguir un mutuo acuerdo en el tiempo, es lo mas seguro que será mas corto que la duración del proceso contencioso, y aunque parece que se llegue a un acuerdo frustrante, muy posiblemente esa frustración será menor que la que genere una Sentencia de divorcio. Pero negociación no es imposición, no lo olvidemos, negociación es intercambio de perdidas, es ceder en unas cosas y conseguir otras por ambas partes, para llegar a un punto de equilibrio entre lo concedido y lo conseguido.

El viejo refrán de ”vale más un mal arreglo que un buen pleito”, está en vigor, no vaya a producirse la maldición también tradicional de “pleitos tengas y los ganes”... aunque ganar, lo que se dice ganar, nadie gana en un pleito de Derecho de Familia.