Somos los esclavos del siglo XXI

Sé que ya lo sabéis, pero es bueno recordar que más de la mitad de lo que trabajamos los españoles se lo lleva el Estado para mantener un modelo económicamente insostenible.

Otra forma de esclavitud con ausencia de cadenas está instaurada en nuestra moderna sociedad. Nuestra libertad se va acortando a medida que los impuestos y las obligaciones tributarias van aumentando; trabajamos para ellos, los políticos. Conviene darse cuenta de que la culpa de la crisis española no es económica, sino política. No nos equivoquemos, a ningún partido le interesa cambiar la situación, ¿cómo van a matar la gallina de los huevos de oro?

Hoy en día nos podemos encontrar a personas con nóminas sin cobrar, horas extras no retribuidas, trabajadores que no cobran nocturnidad, contratos intermitentes de seis meses y de medias jornadas, becarios durante años, prácticas no remuneradas, puestos a comisión sin salario fijo, hasta falsos autónomos... Los más perjudicados de este atraco a mano armada perpetuado por el Gobierno y consentido por todos los demás, incluidos los sindicatos, son las pymes y los autónomos, que se han convertido en los nuevos esclavos fiscales del siglo XXI.

Las cotizaciones sociales en vez de bajar aumentan, y aquellos autónomos que gestionan equipos de más de 10 trabajadores, como premio también deben pagar una cuota más alta, unos 50 euros adicionales al mes, por lo que el autónomo o la pyme que siguen vivos ven sus costos laborales aumentados. Cómo para pensar en crear nuevos puestos de trabajo con estas facilidades. Los exprimen, los arruinan, los ningunean, los maltratan, los amenazan... y todo ello para seguir manteniendo a cargos públicos duplicados y triplicados sin tocar un ápice sus privilegios. ¡Qué vergüenza!