
Teide Historia
El día que el sol desapareció en Canarias: la historia que convirtió al Teide en el "infierno"
El pico más alto de España es un volcán que respira vida, ciencia y algo más difícil de explicar

El Teide, con sus 3.718 metros de altura es el techo de España. Un volcán que respira historia, ciencia y algo más difícil de explicar. En estos últimos días en los que los instrumentos vuelven a detectar pequeños movimientos sísmicos bajo su superficie, -habituales en un sistema volcánico activo, recuerdan los expertos- otro suceso, aunque no de manera literal, ocurría hace cientos de años en sus entrañas.
Los guanches, antiguos pobladores de Tenerife, creían que en el interior del volcán habitaba Guayota, el demonio del fuego. Para ellos, el cráter era la puerta del infierno. Allí vivía esta entidad asociada al caos, a la destrucción, a la noche. Oscura. Cerrada. Pero cuando el Teide rugía, no era magma lo que ascendía, sino la furia de este personaje mitológico.
Este hecho no se queda en Tenerife, porque en muchas sociedades antiguas lo inexplicable adoptó forma divina o demoníaca. Era una manera de ordenador el miedo. De convivir con él, como ocurría en Hawái con la diosa Pele, que encarna la energía del volcán Kilauea.
El día que el sol desapareció
La leyenda más repetida habla del secuestro de Magec, el dios del sol. Cuentan que Guayota lo atrapó y lo encerró en el interior del Teide. El mundo quedó a oscuras. Sin luz, sin cosechas, sin vida. Los guanches pidieron ayuda a Achamán, la divinidad suprema.
La batalla debió de ser feroz -así la describen los relatos transmitidos-. Finalmente, el dios logró liberar a Magec y devolverlo al cielo. A Guayota lo selló dentro del volcán, donde, según el mito, continúa atrapado. Algunos aún dicen que su aliento puede olerse en la cumbre cuando el aire cambia.
Entre la ciencia y el respeto
El Parque Nacional del Teide, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2007, es uno de los espacios naturales más visitados de España. Más de tres millones de personas al año recorren sus paisajes de lava. Los geólogos lo estudian como uno de los complejos volcánicos más interesantes del planeta. Los turistas lo fotografían. Los residentes de la Isla lo observan con una mezcla de orgullo y prudencia.
Y es que el Teide es un "sistema activo" y vigilado de forma permanente por el Instituto Geográfico Nacional y el Instituto Volcanológico de Canarias. Los enjambres sísmicos que se están produciendo durante los últimos días en la Isla "no implican una erupción inminente", o por lo menos así lo siguen subrayando las diferentes administraciones, aunque, sin embargo, sí recuerdan que "es un sistema geológico vivo". Y, para algunos, algo más.
Cómo llegar a la cima más alta de España
Para llegar a uno de los parajes más singulares y espectaculares de España primero deberás llegar a Tenerife. Una vez ahí, la carretera TF-21 cruza el parque nacional y conecta la zona norte y sur de la Isla. Sin embargo, quien no tenga coche puede optar por excursiones organizadas o por las líneas regulares de guagua, aunque los horarios son limitados.
Desde la base parte el teleférico, que asciende hasta La Rambleta, a unos 3.555 metros. El último tramo, hasta el cráter, solo puede hacerse a pie y con permiso. Las plazas son limitadas y se agotan con semanas -a veces meses- de antelación. .
Arriba, cuando las nubes quedan abajo y el aire es más fino, cuesta no pensar en la vieja historia. En Guayota encerrado. En Magec liberado. En Achamán vigilando desde algún lugar.
La ciencia explica lo que ocurre, de algún modo, bajo el Teide. La leyenda, sin embargo, por qué seguimos mirándolo en silencio. Y ambas, de algún modo, conviven en la misma montaña.
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