Curiosidades
José Zorrilla: "La amistad es como la música, dos cuerdas de mismo tono vibrarán ambas, aunque solo se toque una"
El célebre autor del Don Juan Tenorio dejó muchas frases para la posteridad que animan a reflexionar

Fue uno de los grandes poetas y dramaturgos románticos españoles del siglo XIX, Un autor vallisoletano, que ha dejado impronta en esta ciudad, por los numerosos recuerdos que a día de hoy tiene la ciudad que le vio nacer, desde estaturas, una gran plaza y un largo paseo, un instituto e incluso el nombre del estadio de fútbol municipal.
Pero también es conocido por su gran obra el Juan Tenorio, con una frase que la mayoría de los que han estudiado literatura: "No es verdad ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla. y se respira mejor".

Estamos hablando de José Zorrilla el principal representante del romanticismo medievalizante y legendario, nacido en Valladolid en 1817. Y como buen romántico que era, se enamoró y sufrió por amor. Y dejo una profunda huella entre sus coetáneos con frases que invitan a la reflexión. Algunas de ellas como la "Fortuna que se canta siempre de la lleva el aire": " Yo no soy ya lo que fui; y viendo cuán poco soy, dejo a los que más son hoy pasar delante de mí".
Pero hemos rescatado una relacionada con la amistad. Una metáfora que subraya la conexión profunda, la empatía y la sintonía entre los verdaderos amigos y que dice así "La amistad es como la música, dos cuerdas del mismo tono vibrarán ambas, aunque solo se toque una". Una cita que sugiere la conexión entre dos amigos que lo que afecta a uno repercute de manera inmediata en el otro. Una temática muy común en la época que le tocó vivir.
Después de dejar su carrera universitaria empezó a publicar sus primeros versos en el diario vallisoletano "El Artista", pero comenzó a darse a conocer al leer unos versos propios en el entierro de Larra. En 1839 se casa, pero enviuda de manera pronta. Y a partir de 1840, comienza su periplo literario con numerosas leyendas como la de "A buen juez mejor testigo", obras teatrales donde junto al Don Juan Tenorio destaca el "Traidor, inconfeso o mártir".
Tras ello viaja por Europa y conoce a Alejandro Dumas o Alfred de Musset y llega hasta México para ser director del Teatro Nacional. Ya en España ingresa en La Real Academia. Sus últimos años están marcados por la enfermedad. Operado en 1890 de un tumor cerebral que se reprodujo para morir en 1893. Y aunque fue enterrado en Madrid su voluntad es que sus restos viajaran a Valladolid, donde reposan en la actualidad en el Panteón de Vallisoletanos Ilustres del cementerio del Carmen.

