La juez deniega el nuevo confinamiento en varios municipios de Lleida

La Fiscalía Provincial de Lleida se había opuesto poco antes a que la justicia ratificara la decisión la Generalitat:

La juez del Juzgado de Instrucción 1 de Lleida ha acordado no ratificar la decisión la Generalitat de que, por el rebrote de coronavirus en la comarca del Segrià (Lleida), desde las 0 horas de este lunes se prohibiera toda salida y entrada a Lleida ciudad, Alcarràs, Aitona, Seròs, Soses, La Granja d’Escarp, Massalcoreig, Torres de Segre y las entidades municipales descentralizadas de Sucs y Raimat, según el auto recogido por Europa Press.

La Fiscalía Provincial de Lleida se había opuesto poco antes a que la justicia ratificara la decisión la Generalitat: el fiscal jefe de la Audiencia de Lleida, Juan F. Bone, alegaba en un escrito dirigido al Juzgado de Instrucción 1, y recogido por Europa Press, que “es una competencia estatal y se ejerce, además, con la garantía de la intervención del Congreso”. “En todo caso, el Presidente de la Generalidad, de acuerdo con el art 5º de la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los estados de alarma, excepción y sitio, ‘podrá solicitar del Gobierno la declaración de estado de alarma”, argumentaba el fiscal.

Hace apenas diez días, el Gobierno británico decretó el confinamiento de Leicester, con 330.000 habitantes y 450 casos. En la comarca del Segrià (Lérida) se habían superado los 500 positivos a media semana con la mitad de población. A la Generalitat, que en marzo se erigía como el gran adalid del confinamiento, le han temblado las piernas cuando le ha llegado el momento. Hasta ayer, intentaron trampear con el confinamiento perimetral de la semana pasada, que de poco ha servido. Los positivos por coronavirus han seguido aumentando. Así que no le ha quedado más remedio que intentar confinar a la capital del Segrià, Lérida, y otras siete poblaciones. El modelo que habían escogido se asemejaba a la fase 0 pero con elementos de la fase 1. Es decir, confinamiento domiciliario salvo para realizar tareas esenciales y los restaurantes de vuelta a la comida para llevar o a domicilio. El deporte al aire libre, sin embargo, está permitido y los comercios, todos, pueden abrir pero limitando su actividad a la cita previa.

La mediada pretendía que os vecinos de Lérida, Alcarràs, Aitona, Granja d’Escarp, Massalcoreig, Seròs, Soses y Torres de Segre no pudirean salir del término municipal salvo excepciones a partir de la medianoche de ayer. La consellera de Salud, Alba Vergés, señaló, durante la rueda de prensa de urgencia convocada ayer, que los vecinos de estos municipios deberían «permanecer en su domicilio» excepto cuando deban desplazarse para trabajar, cuidar a menores de edad o a personas mayores, asistir a centros sanitarios o para comprar en tiendas de alimentación, entre otras excepciones. La consellera, no obstante, hizo especial hincapié en que no se trata de un confinamiento total. De hecho, el alcalde de Lérida, Miquel Pueyo, señaló que estas medidas «evitan un confinamiento total», algo que tendría «un impacto económico muy fuerte» en la zona. «Estamos en una situación grave», aseguró Pueyo, quien pidió que se garanticen los sueldos de los trabajadores que «durante 15 días» no puedan desplazarse, o entrar y salir de los municipios afectados.

Vergés justificó la decisión asegurando que en estos municipios hay un crecimiento «muy pronunciado» del coronavirus, por lo que hay que aplicar esta medida e intentar evitar así el confinamiento total. En palabras de la consellera se trata de «reducir al máximo el número de contactos y reducir al mínimo la actividad social». La decisión exceptúa los servicios esenciales, no afecta al transporte de mercancías, ni a autovías ni autopistas para vehículos con movilidad con origen y destino fuera del Segrià. Las tiendas pueden seguir abiertas y todo inscrito en los campamentos de verano del Segrià debe tener residencia en la comarca.

Autoridad judicial

En cuanto al resto de municipios del Segrià, la comarca que sigue confinada perimetralmente, se mantiene la misma situación pero con las nuevas medidas para los municipios afectados. El amparo legislativo del preconfinamiento, tal y como el conseller de Interior, Miquel Buch, lo llamó, pende de un hilo sin el estado de alarma ni las competencias para convocarlo transferidas a las autonomías. Miquel Buch explicó, al respecto, que estas medidas tendrán que ser aprobadas por la autoridad judicial. Es decir, sin estado de alarma, una administración no puede decretar la restricción al libre movimiento de los ciudadanos. «Estamos trabajando con los juzgados correspondientes para que nos den el visto bueno», apuntó Buch. «Y nada nos hace pensar que no nos lo den, porque ya nos lo dieron la semana pasada», añadió. El conseller subrayó que esta petición a los jueces se basa en «los datos epidemiológicos y la salud de las personas».

El alcalde de Lérida apuntó que hace falta luchar para conservar la autoestima de los leridanos y añadió que ha hablado este domingo con el presidente de la Generalitat, Quim Torra para pedir «más pruebas y más cribados» de coronavirus. También solicitado un plan de choque, sobre todo para los sectores «que más han sufrido», entre los que ha destacado la hostelería y el comercio (más aún el pequeño y mediano), y que se concrete la próxima semana en ayudas directas que se puedan recibir durante agosto.

Para controlar esta nueva situación de la comarca del Segrià, el plan ideado por la Generalitat mezcla a la Policía Local con los Mossos d’Esquadra. Así, los dos cuerpos pondrán en marcha el máximo de efectivos para hacer que se cumplan las restricciones y normas decididas, sanciones incluidas, lo que se añadirá al trabajo de los Mossos d’Esquadra. Es decir, cambiarán sus estrategia: combinar controles fijos policiales con controles dinámicos y también con más patrullaje en los municipios afectados, sobre todo, porque no todos tienen Policía local y debe velarse por que se usen las mascarillas en todo momento-.

Pese a todo, la consellera tuvo que responder a multitud de preguntas sobre la situación de L’Hospitalet y su respuesta siempre fue la misma: «Actuaremos allá donde tengamos que actuar», con el miedo, sin embargo, a que se repita la misma tardanza.