Ainia y el departamento de salud de Xàtiva validan un proceso de desinfección de mascarillas

Permite la reutilización del material de protección

La técnica permite la reutilización de las mascarillas
La técnica permite la reutilización de las mascarillas FOTO: Óscar J.Barroso / Europa Press Europa Press

El departamento de salud de Xàtiva-Ontinyent, en colaboración con el instituto tecnológico AINIA, ha validado un nuevo proceso de desinfección de mascarillas FFP2 y FFP3 basado en la aplicación de calor mediante maquinaria ya disponible en los hospitales (autoclave) y que garantiza la supresión de la carga vírica en un 99,999 por ciento y el mantenimiento de la eficiencia filtrante en un 95 por ciento.

El resultado de esta trabajo de investigación ha sido presentado este lunes en una rueda de prensa telemática en la que han intervenido la directora general del Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE), Julia Company; la gerente del Departamento de Salud Xàtiva-Ontinyent, Margarita Llaudes; el jefe de Innovación de AINIA, Andrés Pascual; y las supervisoras de quirófano de los hospitales de Ontinyent y Xàtiva, Ana Mesa y Rafaela Bono.

Llaudes ha relatado las carencias de material que han sufrido los profesionales sanitarios desde el inicio de la pandemia y cómo el disponer de equipos ha contribuido a disminuir el "miedo o la ansiedad" al contagio.

"Nos ha tocado racionar mucho el material, no había existencias para tan alta demanda. Hemos comprobado que este sistema de desinfección puede venir muy bien para cualquier departamento de salud, hemos demostrado que es posible la reutilización del material", ha indicado.

El proceso en cuestión permite la reutilización de mascarillas FFP2 y FFP3 que se encuentren en buenas condiciones, es decir, que no presenten desperfectos físicos ni manchas, mediante su introducción en bolsas herméticas de aluminio (disponibles en el mercado y de bajo coste) y su sometimiento a temperaturas de 120 grados durante 20 minutos en autoclaves (un recipiente de presión metálico de paredes gruesas con un cierre hermético que permite trabajar a alta presión).

Según ha detallado Andrés Pascual, responsable de Innovación de AINIA, se ha demostrado que este proceso de descontaminación térmica es eficaz contra el virus y mantiene la eficacia filtrante de la mascarilla, ya que no se moja ni es impregnada con ningún líquido.

Las mascarillas FFP2 y FFP3 tienen una estructura multicapa, con tejido no tejido y un interior o capa central de alta capacidad filtrante, con fibras más finas con carga electrostática capaz de fijar micropartículas.

"Por eso es mejor no mojarlas, no rociarlas con soluciones alcohólicas, porque en el proceso se puede desactivar esa carga electrostática", ha explicado.

Para la comprobación de la capacidad desinfectante de este proceso se rociaron las mascarillas con bacteria E.coli, según Pascual “más resistente incluso que el coronavirus”, y tras el proceso térmico su reducción fue del 99,999 por ciento en todos los tipos de mascarillas testados.

En total, se hicieron 29 test de filtración -en un proceso en el que ha colaborado también la Universidad de Granada-, en los que se validaron los resultados y se comprobó también que la capacidad filtrante de las mascarillas se mantenía por encima del 95 por ciento, incluso tras tres ciclos de contaminación.

Ante el éxito de este experimento, la responsable del departamento de salud de Xàtiva-Ontinyent se ha comprometido a "hablar con Fisabio para que traslade los resultados a la Conselleria y se puedan enviar instrucciones a los departamentos sobre lo que se puede hacer con estas mascarillas. Nosotras nos pondríamos a ello, pero también somos precavidas y esperaremos la correspondiente instrucción", ha agregado la gerente.

Por su parte, Julia Company ha destacado la implicación de los once institutos tecnológicos de la Comunitat tanto en las necesidades surgidas durante la pandemia como en la labor de "reconstrucción".

“Se han presentado más de 40 proyectos para la confección de material necesario durante la pandemia. En tres meses se han homologado productos que en circunstancias normales habrían costado más de seis. Hemos compartido angustia y ansiedad con los centros sanitarios”, ha apuntado Company, quien ha agradecido la entrega y la solidaridad de los profesionales sanitarios, que “a pesar de la dificultad de su trabajo han sabido dar un trato humano a los pacientes”.