Gastronomía

Por qué el bocadillo Pepito se llama Pepito y dónde se sirven los mejores en Alicante

El origen de un plato clásico en bares y restaurantes se remonta al siglo XIX

Bocadillo Pepito de ternera del bar Gravina, ubicado en el número 4 de la calle de ese mismo nombre, de Alicante
Bocadillo Pepito de ternera del bar Gravina, ubicado en el número 4 de la calle de ese mismo nombre, de AlicanteLa Razón

Podría llamarse Manolito, Rafaeilto o Juanito, todos diminutivos de nombres tradicionales españoles. Pero se llama Pepito, diminutivo de Pepe. Y es un bocadillo muy conocido y querido en Alicante, y en otras ciudades de España, que se compone de un filete de ternera entre dos trozos de pan -tostado o sin tostar- y untado de mantequilla. La miga del pan queda especialmente sabrosa por la mezcla de la mantequilla y del jugo que desprende la ternera.

Elaborarlo bien es todo un arte y, además de formar parte de la carta de bares y restaurantes de Alicante, también se puede preparar en casa. Son fundamentales, eso por supuesto, una ternera de calidad y un pan de calidad. La mantequilla -en ningún caso margarina- es precisamente lo que da un toque diferente y especial al bocadillo.

Pero… ¿de dónde viene un nombre tan original? Según el gastrónomo Teodoro Bardají, en el café de Fornos de Madrid, ubicado en la calle Alcalá. Allí el hijo del dueño que, cansado de pedir todas las noches el bocadillo con el mismo fiambre, pidió un filete de ternera entre dos panes crujientes. El resto de clientes del bar, atraídos por ese original bocadillo, comenzaron a demandar uno como “el de Pepito” que así se llamaba el hombre. De ahí nació pedir un Pepito para dar nombre a ese bocadillo a finales del siglo XIX.

En Alicante es un bocadillo muy popular que también se sirve en versión mini, es decir, en tamaño montadito.

Uno de los lugares en los que el bocadillo Pepito es un plato estrella es Gravina; ubicado en el número 4 de la calle del mismo nombre, el bar ofrece también platos del día, como olleta, muy demandada por su cliente, tortilla de patatas o ensaladilla.

En el restaurante que tiene la etiqueta de contar con “la mejor barra de España”, es decir, el Nou Manolín también se puede probar este bocadillo, si bien la gracia es pedir la versión montadito. Los de embutido o salazones también son una delicia.

Muy cerca de la calle Castaños, en las inmediaciones del Mercado Central hay tres bares que hacen gala de unos Pepitos que son un manjar. Uno de ellos es la cafetería Damasol, que tiene dos locales cuyas fachadas dan a la pintoresca plaza de las flores; allí ese bocadillo es uno de los más demandados, al igual que su ensaladilla o marisco.

Otro de los bares clásicos de Alicante es Guillermo; está también muy cerca del Mercado Central, en la calle Pintor Velázquez, 21, y mantiene su esencia de buena cocina de cuchara y de tapeo desde hace años. No solo es un imprescindible su pepito, también lo son sus croquetas de bacalao o su “moje” -tomate rallado- cubierto de salazón.

Para probar un bocadillo que en sí mismo es una comida completa por su contundencia, existe el bar La Favorita, ubicado en la calle Quintana; el propio bar lo define como “pura mantequilla”.

El Pepito tiene legión de seguidores que además exigen que la receta, si se puede llamar así la elaboración de un bocadillo, sea la ortodoxa; pan, mantequilla y ternera. Existen más versiones, añadiendo al Pepito ingredientes como, por ejemplo, foie o cebolla caramelizada. En esos casos se pierde su esencia y la referencia a su origen del bocadillo, ese chico de nombre Pepito que pidió un bocadillo de ternera, aburrido de cenar siempre lo mismo.