Berta Vázquez: «De africana sólo tengo la piel. El alma negra la he tenido que trabajar para “Palmeras en la nieve”»

Entrevista con la actriz de «Palmeras en la nieve», el más reciente éxito del cine español. De madre ucraniana y padre etíope, llegó a España con sólo tres meses.

“Yo nunca había pensado en ser actriz. Vine a Madrid a ser artista pero más orientada al baile y la música. Llevaba ya cuatro años trabajando en cualquier cosa que me saliera, un poco perdida. Lo último que imaginaba era que mi suerte estuviera en la interpretación”. Sin embargo, hace tres años una mujer paró a Berta Vázquez en mitad de la calle. “Yo estaba paseando el perro y ella me dijo que si quería hacer un cásting para “Alacrán enamorado”. Aquello no salió al final y tampoco funcionó cuando me llamaron para “Ismael”. Ahora me alegro porque si hubiera salido adelante eso, nunca hubiera hecho “Palmeras en la nieve””.

En efecto, Berta Vázquez es la gran revelación de una superproducción española cargada de nombres conocidos: Mario Casas, Adriana Ugarte, Emilio Gutiérrez Caba, Laia Costa... La cinta dirigida por Fernando González Molina, que en su primer fin de semana ha seducido a más de medio millón de espectadores, ha sido la primera experiencia en cine de Berta Vázquez, “una ocasión que me ha cambiado la vida”, reconoce. “He aprendido muchísimo durante el rodaje sobre en qué consiste interpretar a un personaje y vivir una vida que no es la tuya”. Ella es Bisila, una guineana que vive en un tormentoso romance con Kilian (Mario Casas), un español que trabaja en las plantaciones de la colonia durante los años 50.

A pesar de ser de padre etíope, la actriz ha tenido que trabajar de cero este papel: “Yo no me he criado en África, sino en España desde los 3 meses. No tengo ningún lado africano que sacar. Tengo sólo el físico, el color de piel, pero el alma africana lo he tenido que trabajar para la película”.

La genealogía de Berta Vázquez es un curioso rompecabezas: de madre ucraniana y padre etíope, vivió en Elche desde su infancia y, posteriormente, se trasladó a Madrid. Allí, el cine la agarró por sorpresa. “Yo iba limpia a Bisila”, señala. Ahora, una vez concluido aquel “rodaje mágico”, empieza a ser consciente de la responsabilidad. “Tengo más inseguridad ahora que cuando hice la película porque ya tengo prejuicios y puedo comparar mi trabajo con el de la televisión –forma parte del elenco de la serie de Antena 3 “Vis a vis”-. Cuando hice “Palmeras en la nieve” tenía referencias de nada, me tiré a la piscina, fue un trabajo muy puro”.

Puro y metódico. A pesar de ser una debutante, Berta Vázquez no quiso bajar el listón. “En el tema del Bubi –dialecto guineano- me ofrecieron trabajarlo sin acento, pero dije que no. Un coach guineano me grababa las frases con acento Bubi en el móvil y yo las repetía una y otra vez en casa”. De Bisila, su personaje, valora su “valentía, serenidad, templanza, amor, compasión... Es un personaje muy idílico, casi mágico”.

Para la joven intérprete, “Palmeras en la nieve” ha sido “el detonante de muchas cosas maravillosas”, algunas muy relacionadas con su vida privada. De hecho, durante el rodaje inició un romance con Mario Casas, su actual pareja.

“Tenemos una relación muy normal, nada especial porque ambos seamos actores. Cada uno tiene que hacer su camino como uno crea, aunque te puedan advertir o preparar, lo que a uno le funciona no le funciona a otro. Por supuesto es importante que estén para ayudarte, apoyarte y entenderte en situaciones como la distancia”.

Tras las nominaciones a los Goya, Mario Casas sacó la cara por su novia, que había sido “injustamente” (según el actor) olvidada para el premio a Mejor Actriz Revelación.

Berta Vázquez rebaja las expectativas: “Ha sido como tenía que ser y entendemos que la película se estrenaba después de las nominaciones y mucha gente no la ha visto. “Palmeras en la nieve no se ha hecho para los Goya, se ha hecho para la gente”.