"Secretos de Estado": ¿Todos mienten?

Director: Gavin Hood. Guión: Gregory y Sara Bernstein. Intérpretes: Keira Knightley, Matt Smith, Ralph Fiennes, Matthew Goode. Reino Unido, 2019. Duración: 112 minutos. «Thriller».

No todo vale y, menos, cuando hablamos de política mundial, de mentiras y presiones que pueden afectar a todo el planeta. De muertes y destrucción. En el año 2003, con los mandatarios británicos y estadounidenses haciendo promesas firmes sobre una inminente invasión a Iraq, Katharine Gun (Keira Knightley, sobria y con ese puntito tan frío como acostumbra que a veces le funciona), traductora de mandarín en el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno inglés, filtra a la Prensa un e-mail clasificado en el que se aconseja espiar a los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para forzar una resolución e ir a la guerra. O sea, chantaje, obligarlos a que la apoyen. Acusada de romper el Acta de Secretos Oficiales, con el inquebrantable propósito de frenar la contienda y enfrentándose por ello a una pena de prisión, Katharine y sus abogados, que lidera Ralph Fiennes, están determinados a conseguir que salga indemne. Pero Katharine no solo se juega la libertad, sino también la vida y su matrimonio con un joven de origen extranjero. Dirigido por Gavin Hood («X-Men orígenes: Lobezno», «El juego de Ender»...), «Secretos de Estado» resulta un thriller político sobrio y sólidamente construido aun cuando los personajes, incluida la propia protagonista, carezcan de un mayor peso y carga emocional para, a la vez, implicarnos todavía más en este descenso a lo profundo y oscuro, a lo desconocido, a las cloacas del poder y «la legalidad» mientras en televisión los presentadores de turno sueltan un embuste detrás de otro igual que papagayos. Aunque no exactamente así, la historia sucedió y sabemos qué vino después. Y ella, hoy y apesar de todo, insiste en que volvería a hacer lo mismo. Por cierto, Gun abandonó su país y reside en Turquía, adivinen por qué.