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Emmanuel Carrère: «La palabra democracia está totalmente denostada en Rusia»

El escritor retrata a su madre, Hélène Carrère d’Encausse, en «Koljós», un libro de memorias familiares donde habla de sus orígenes en Georgia y los vínculos que mantenía con Rusia

Entrevista con el escritor francés Emmanuel Carrère. La Comunidad de Madrid presenta la XVIII edición de La Noche de los Libros con más de 570 actividades en cerca de 100 municipios.© Alberto R. Roldán / Diario La Razón.21 04 2023
El escritor Emmanuel CarrèreAlberto R. RoldánAlberto R. Roldán

«Le habría gustado el retrato que hago de ella. Se habría sentido reconocida y habría sentido el amor que lo mueve, pero habría cosas de su vida que no le hubiese gustado que contase, aunque no lo podía evitar. No podía describirla como una santa ni tampoco pasar por alto que no tenía vida personal y que solo era una académica. Sin duda, no la habría escrito si viviera. No le habría gustado del todo su semblanza, aunque, en conjunto, sí».

Entre todas las personas existen diferencias insalvables. Entre Emmanuel Carrère y Hélène Carrère d’Encausse, su madre, esa distancia irreconciliable la marcaba la voz gramatical. Ella escribía desde la tercera persona; él, desde la primera; ella era historiadora y él, novelista; a ella le interesaban los hechos y a él, la verdad. Y con estas diferencias, él, o sea, Emmanuel Carrère, el hijo, ha amasado unas memorias familiares, «Koljós» (Anagrama), que son mucho más que la semblanza de varias generaciones. Es una disección ensayo sobre la inmigración rusa en el siglo XX y ese amasijo de emociones, contradicciones y sensibilidad que forman los recuerdos, evocaciones y mitos que sobreviven en los hogares.

«La mentira es un rasgo de Rusia y esa forma de hacer política se extiende por el mundo»

Emmanuel Carrère

La historia de Carrère comienza cuando la Revolución Rusa expulsa a su acomodada familia de Georgia; prosigue con la invención de un apellido (que rastrea hasta Pompeyo) y continúa con una mujer, su madre, que llega a presidir la Academia Francesa. El resultado es un relato vibrante, por el que asoman el asesino de un zar, el hombre que mató a Rasputín y la epopeya de una mujer, un marido y un hijo. «A mi madre no le gustaba para nada utilizar la primera persona. Le parecía un poco obsceno, una muestra obscena de su intimidad, así que no le gustaba que yo lo hiciese. Eso nos distinguía totalmente», asegura el escritor.

Este choque quedó plasmado en «Una novela rusa», donde Carrère reveló aspectos silenciados de sus antepasados. «En mi familia hubo una especie de mentira original. Por razones que puedo entender, mi madre alimentó esa mentira. Educó a su hermano menor en ella para protegerlo, pero todos sabemos que cuando intentamos proteger a las personas de la verdad no funciona; nunca sale bien. Yo he heredado esa obsesión por la verdad que tenía mi tío». Esta apuesta por no mentir le ha acarreado conflictos y reveses. «Claramente, la literatura ha sido para mí una fuente de problemas. Pero con este libro me siento cómodo».

«O Europa decide existir o muere, porque Rusia quiere su muerte y EEUU su inexistencia»

Emmanuel Carrère

«Koljós» trasciende el oleaje familiar y se adentra en la historia de Rusia, en la mentalidad de los rusos y en cómo allí la mentira no es una excepción: solo una manera de conversar. «Los nazis decían lo que hacían. Lo único que ocultaron fue el Holocausto, pero promulgaron las leyes antijudías a cielo abierto. En la Unión Soviética, en cambio, todo era orwelliano: una especie de imperio de la mentira que consistía en presentar la pobreza como la riqueza y la tiranía como libertad. Es un rasgo de Rusia. Putin es un heredero del comunismo. Y esta manera de hacer política se está extendiendo por el mundo. No digo que no existiese antes, pero se ha convertido en algo sistemático hoy en día en todas partes».

Carrère prosigue mencionando a Vladislav Surkov, «el hombre que modernizó la lógica soviética»: «Fue él quien le dio a ese imperio de la mentira un toque de modernidad y lo adaptó a hoy, porque Putin es alguien que viene del KGB. No es un espíritu moderno. No es una mente moderna. Apenas sabe que existe internet. Él desarrolló los conceptos que vemos en la guerra híbrida de hoy: esa generalización de las fake news. Ahí se ve la nueva forma en la que se ejerce el poder ahora, que es a base de mentiras».

«Rusia tiene muchos ciudadanos que consideran que su identidad está ligada a una oposición a Europa y a los valores europeos»

Emmanuel Carrère

En este punto resurge la figura de Hélène d’Encausse. «Se tomó muy mal que Putin invadiese Ucrania, pero todavía le sentó peor haberse equivocado en su diagnóstico. Pero no fue la única que se equivocó. Su error provino de su deseo de confiar en Rusia; de pensar que Rusia, a pesar de todo, iba hacia la democracia y que, en el fondo, iba a unirse a Europa. Es lo que esperaba, lo que deseaba y lo que quiso creer. Y claramente se equivocó. Rusia nunca se ha unido a Europa y nunca ha conocido la democracia. Lo que ahora se llama Rusia conoció la democracia solo durante diez años, en la década de los noventa. Y, por eso, la democracia en Rusia es una palabr a totalmente negativa y denostada. Sencillamente quiere decir “gánsteres”. Es un país que, en realidad, nunca ha conocido la democracia».

«Actualmente estamos entre dos extremos: la extrema izquierda y la extrema derecha»

Emmanuel Carrère

También aquí reluce un aspecto familiar que él mismo confiesa sin problema: «Siempre he tenido tendencia a otorgarle a Rusia un punto positivo. Vale, era un país violento, una especie de dictadura, pero ahí también hay un impulso novelesco y eso me gustaba. Pero creo que el rostro que muestra Rusia en Ucrania es terrible. Y da la impresión de que una parte muy importante de la población rusa no solo apoya a Putin, sino que siente una especie de orgullo por su oposición radical a Europa, a la que consideran la decadencia europea».

Una idea equivocada

Carrère reconoce la ilusión en la que han vivido la mayoría de los europeos y acepta algo, que quizá es una verdad, con pesar: «Creímos que Rusia iba a convertirse en un país europeo, democrático, civilizado. Y no era así en absoluto, porque Rusia tiene muchos ciudadanos que consideran que su identidad está ligada a una oposición a Europa y a los valores europeos. Y ahora nos dicen: mirad, vuestra democracia, que nos decíais que era lo mejor que existía en el mundo, nadie la quiere; solo vosotros. Incluso en los países europeos, y supuestamente democráticos, cada vez son menos los que la apoyan porque han entendido que no funciona».

¿Estamos en decadencia?

Estamos viviendo un momento en el que Europa tiene que existir de verdad o va a morir, pero no puede seguir así. Está entre la espada y la pared: entre Rusia, que quiere su muerte claramente, y EE UU, que, si no quiere su muerte, quiere su inexistencia y ningunearla. Hay dos soluciones: o aceptamos la muerte, es decir, que se acabó Europa y que solo es un vasallo sin ningún poder de decisión, con cada vez más países que se convierten en no democráticos, antiliberales o iliberales; o que Europa se dibuje con claridad, con jefes de Estado que harán lo que puedan –que no es mucho–, pero lo pueden intentar. Estas probabilidades son bajas, pero es la única esperanza.

En el libro, el escritor incluye una frase: «Carrère no vota por miedo a votar a la derecha». Cuando se le pregunta si aún sostiene ese aforismo, acuñado por una amiga, reconoce que «me gusta porque es una fórmula divertida. Está bien armada. Es un aforismo brillante. Pero si hoy estuviese en América, no sé qué votaría, aparte de votar contra Trump. En Rusia no se puede votar; el voto allí no tiene ningún valor. Actualmente estamos entre dos extremos, la extrema izquierda y la extrema derecha, y ambos son especulares. No hay demasiada elección…».

«Controlar el pasado es vital en todas las dictaduras»

Emmanuel Carrère

Sobre las analogías que existen entre Putin y Trump, Carrère ni se lo cuestiona. De manera evidente ve qué los separa: «Putin es más reflexivo. Putin espera. Piensa que el tiempo juega a su favor. Es extremadamente obstinado, extremadamente tenaz. Ha decidido que iba a devorar a Ucrania y que así será, aunque haya cientos de miles o millones de rusos muertos. Le da igual. Trump… sabemos que cambia de opinión constantemente. Es muy incoherente. Con sinceridad, creo que Trump se siente fascinado por Putin y no al revés».

¿El pasado es peligroso?

El pasado no es ninguna broma. Es peligroso. Volvemos a Orwell cuando dice que una dictadura no solo tiene que controlar el presente, sino también el pasado: tener una versión embustera del pasado que sustituya a la verdad. Yo escribí un libro sobre las ucronías cuando los hechos alternativos no eran un concepto tan extendido. Pero sí, controlar el pasado es vital en todas las dictaduras. Una de las particularidades de una democracia es que no se hace eso. Puede haber versiones de interpretación de la historia. Puede haber en Francia, por ejemplo, versiones diferentes de la Revolución Francesa. Lo único que compite con la transformación del pasado es una dictadura absoluta del presente.