Música

Lady Gaga: ¿El ocaso del fenómeno?

La única parada en España del nuevo tour de la cantante americana, el «ArtRave: The Artpop Ball», tendrá lugar mañana en Barcelona en el momento en que más sombras se ciernen sobre la figura de uno de los fenómenos pop más grandes de los últimos siete años. Con un último disco de estudio a sus espaldas publicado hace justo un año que no contentó ni a sus fans ni a la crítica, la Germanotta se ha refugiado en la compañía del incombustible y octogenario Tony Bennett para recuperar buenas sensaciones. «Cheek To Cheek», editado a finales del pasado mes de septiembre, es una colección de duetos en el que la pareja repasa algunos de los estándares más celebrados del jazz vocal; un disco desnudo e íntimo que reivindica la faceta menos excesiva de Lady Gaga.

Signos de desgaste

2013 fue el «annus horribilis» de la madre monstruo, el primero en mostrar dudas sobre su reinado en el pop. La neoyorquina debutaba en el cine con un breve, pero publicitado hasta el infinito, papel en «Machete Kills», de Robert Rodríguez, una película que fue un sonado fracaso de taquilla y quizás también la primera prueba de que todo lo que tocaba Lady Gaga no tenía por qué convertirse en oro; llegó a estar nominada a Peor Actriz Secundaria en los premios Razzies, conocidos como los anti-Oscars. Tras ese resbalón cinematográfico, la polémica artista anunciaba su ruptura profesional con Troy Carter, el manager que la convirtió en uno de los fenómenos de masas más grandes del siglo XXI. El motivo fueron «diferencias creativas», una decisión que cogió por sorpresa a Carter y que se produjo solo unos días antes de la salida de «Artpop», el disco menos exitoso hasta la fecha de su carrera. Si bien en su primera semana se puso en el número uno de Billboard con 258.000 copias vendidas, el desplome en su segunda semana fue brutal, colocando sólo 46.000 en uno de las caídas de ventas más sonadas de la historia reciente del pop, según Nielsen SoundScan. Esa bajada de punch comercial es aún más evidente cuando se comparan los números con sus anteriores discos. «Born This Way», publicado en 2011, alcanzó en sus primeros siete días la estratosférica cifra de más de un millón de copias vendidas, estableciendo así un récord como el álbum más vendido del último lustro en la primera semana de salir al mercado. Tampoco se queda corto «The Fame», debut en formato largo de Lady Gaga editado en 2008 y que a día de hoy supera los cuatro millones y medio de copias vendidas. Una buena prueba de este sensible bache que sufre la autora de éxitos como «Bad Romance» es su puesto actual en la lista Forbes de cantantes que generan más beneficios. A pesar de aparecer en el Top Ten, ocupa un discreto noveno puesto, con 33 millones de dólares de ganancias, muy lejos de la todopoderosa Beyoncé, líder absoluta del show business con 115 de millones ganados.

Provocar por provocar

Si algo ha caracterizado la carrera de Lady Gaga es su gusto por la polémica, la provocación y los escándalos. Parte de su éxito se debe a su carácter desafiante y díscolo, una característica que no tienen otras estrellas del pop del momento; pero incluso en esa faceta ha dado signos de fatiga. El caso más flagrante es sin duda el ocurrido el pasado mes de marzo durante la actuación de la estadounidense en el festival SXSW de Austin, Texas, donde una de sus bailarinas le vomitó encima un extraño líquido verde. El carácter escatológico y gratuito de esta performance parecía más un grito desesperado de un niño que quiere atención, que la de una artista pop buscando incomodar a su público y a la sociedad. Tras el incidente del vómito, Lady Gaga se concentró en dar los últimos preparativos a su nueva gira, ArtRave: The Artpop Ball, que recala ahora en España, y a la edición de su disco de duetos con Tony Bennett, que de buen seguro le habrá servido de bálsamo a la diva del pop adicta al exceso.