Dalí vuelve a visitar a Freud

La casa londinense del padre del psicoanálisis prepara una exposición sobre el encuentro.

Sigmund Freud retratado por Salvador Dalí. Esta obra será una de las piezas que podrán verse en la exposición que se inaugura el próximo 3 de octubre. Foto: © Fundació Gala-Salvador Dalí
Sigmund Freud retratado por Salvador Dalí. Esta obra será una de las piezas que podrán verse en la exposición que se inaugura el próximo 3 de octubre. Foto: © Fundació Gala-Salvador Dalí

La casa londinense del padre del psicoanálisis prepara una exposición sobre el encuentro.

Salvador Dalí nunca disimuló que «La interpretación de los sueños» había sido uno de los libros fundamentales en su formación humana. Fue a partir de ese título fundamental en la obra de Sigmund Freud que el pintor se obsesionó con el psicoanálisis hasta el punto de querer conocer a su responsable.

El encuentro tuvo lugar, gracias a los buenos oficios del escritor Stefan Zweig, en Londres, donde Freud se había instalado huyendo del nazismo. Dalí quedaría fuertemente marcado por ese encuentro que impresionó a un anciano Freud a un año de su muerte.

Esa insólita reunión es el punto de partida de una exposición que abrirá sus puertas el próximo mes de octubre en la capital británica. «Freud, Dalí y la Metamorfosis de Narciso», que es como se titula la muestra, podrá ser visita en el Freud Museum este otoño a partir del comisariado de Dawn Ades, la especialista daliniana que recientemente también ha dirigido la exposición sobre el de Figueres y Marcel Duchamp en la londinense Royal Academy of Arts.

Dalí se había llevado con él a Madrid la primera edición de «La interpretación de los sueños», publicada en 1923 por Biblioteca Nueva con una cuidada traducción de Luis López Ballester y de Torres. El pintor devoró aquel ensayo de Freud en su cuarto de la Residencia de Estudiantes e hizo cómplices de aquel descubrimiento a sus amigos Luis Buñuel, Federico García Lorca, José Moreno Villa y José Bello. Este último recordaba, en conversación con el autor de estas líneas, la imagen de Dalí absorto ante uno de los trabajos más importantes del médico austriaco. El artista, que hasta en aquel momento se movía entre cierto academicismo «noucentista» y su simpatía hacia el cubismo picassiano, comenzó a dar un giro a su producción plástica a partir del conocimiento de Freud, uno de los pilares del movimiento surrealista. Dalí diría que leer al psicoanalista fue «uno de los descubrimientos capitales de mi vida».

Desde ese instante, la obsesión por poder acceder a Freud, hasta el punto de trasladarse hasta en tres ocasiones a Viena con la esperanza de poder conocerlo personalmente. Por desgracia, no tuvo ninguna suerte en esos viajes y tuvo que esperar hasta de 1938.

La muestra recupera el espíritu de aquel momento, cuando Dalí llegó hasta la última morada del médico, acompañado de Zweig y de su mecenas Edward James. El genio surrealista quería que el anciano Freud contemplara una de sus obras más recientes, «La metamorfosis de Narciso». El cuadro, en aquel tiempo propiedad de James, forma hoy parte de las colecciones de la Tate de Londres y es el eje del proyecto expositivo de Ades, por lo que el museo lo ha dejado para que esté en la última morada de Freud durante la exhibición.

Préstamos de Figueres

Por su parte, la Fundació Gala-Salvador Dalí colabora con el préstamos de los apuntes que realizó el artista del rostro de Freud. Igualmente, la institución daliniana también presta a Londres el manuscrito original del largo poema escrito por el surrealista y que lleva el mismo nombre del cuadro sobre Narciso.

A ello se le suma el retrato del psicoanalista por Dalí que se conserva en el Freud Museum de Londres y que entrará en diálogo con otras piezas de este centro, como una copia del relieve clásico Gradiva, además de fotografías sobre los protagonistas de la muestra. Coincidiendo con ella, también se ha organizado un ciclo de conferencias con temas como la relación entre el arte y el psicoanálisis.

Pero, ¿cómo fue aquella reunión? Dalí la recordó en no pocas declaraciones públicas como uno de los episodios más importantes en su biografía. Pero el poder acercarse a uno de sus héroes no fue tan positivo como él mismo se esperaba. En sus memorias «Vida secreta» recordaría poco después que «contrariamente a mis esperanzas, hablamos poco, pero nos devorábamos mutuamente con la vista. Freud sabía poco de mi, fuera de mi pintura, que admiraba, pero de pronto sentí el antojo de aparecer a sus ojos como una especie de dandi del “intelectualismo universal”. Supe más adelante que el efecto producido fue exactamente lo contrario. Antes de partir quería darle una revista donde figuraba un articulo mío sobre la paranoia».

Dalí abrió la revista que quería que leyera Freud y «le expliqué que no se trataba de una diversión surrealista, sino que era realmente un artículo ambiciosamente científico y repetí el título, señalándolo al mismo tiempo con el dedo. Ante su imperturbable indiferencia, mi voz se hizo involuntariamente más aguda y más insistente. Entonces, sin dejar de mirarme con un fijeza en que parecía convergir su ser entero, Freud exclamó, dirigiéndose a Stefan Zweig: “Nunca vi ejemplo más completo de español ¡Qué fanático!”».