De la lesión de Piqué a los paseos de Messi

El capitán, tras su polémico regreso de Argentina, se desconectó del duelo con el atlético. el central podría estar 6-8 meses de baja

Leo Messi, en el Wanda MetropolitanoAFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

Volvió del revés Leo Messi de los partidos con Argentina. Es como si el mundo hubiera dado la vuelta. Antes, el «10» se lucía en el Barça y cuando iba a defender a la albiceleste era un calvario. Esta vez regresó de un gran partido contra Perú, aunque no marcara, y pasó el incidente con los inspectores de Hacienda en el aeropuerto, su frase de «estoy cansado de ser siempre el responsable de todo en el club» y su intrascendencia en un duelo tan importante como era el del Atlético. Intrascendencia e incluso apatía o acomodo, dando el capitán pasos atrás en lugar de adelante para recibir el balón sin aportar un cambio de ritmo, un regate o la diferencia que solía marcar y que mostró, sin ir más lejos, en el mismo escenario la temporada anterior. Lo más destacado esta vez es que perdió 23 balones. Por momentos esta campaña, pasado el trauma del burofax, se veía a un Messi menos acertado de cara a portería, pero intenso e incluso partícipe en la presión, corriendo más que nunca en las últimas temporadas. Pero en el Metropolitano volvió a las andadas, y mira que la noche estaba fría en Madrid como para no moverse. No aportó el capitán en un momento en el que el equipo necesitaba remontar. Otra vez con el marcador en contra no tuvo capacidad de reacción y sin hacer un partido desastroso, sí fue desangelador. No transmitió nada el Barça ante un rival directo, incapaz de amenazar a la portería rival de verdad, y ha convertido esta Liga en una cuestión de fe, por mucho que el equipo en ocasiones sí ha dado muestras de ser más intenso y buscar otra cosa con la juventud de sus futbolistas. No fue así en el Metropolitano. Perdió sin decir ni «mú» y el partido a partido del Cholo se lo tiene que aplicar desde ya el Barça, sin mirar más allá. Ahora le viene un calendario apretado, pero con rivales a los que teóricamente puede superar: Osasuna y Levante en casa, Cádiz a domicilio, para recibir después al líder, Real Sociedad, al Valencia y visitar al Valladolid. Este mes es decisivo para saber si el Barcelona aspira a algo en esta Liga o se lo juega todo a las competiciones de eliminatoria directa.

No se sabe si lo de Messi (que desde enero puede negociar con quien quiera e irse gratis en junio) y el Barça tiene arreglo. Lo que se ha complicado es la lesión de Piqué. «Tiene un esguince de grado 3 en el ligamento lateral interno y una lesión parcial del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha», dice el parte médico. «La lesión es importante, pero tiene buen pronóstico», explica para este periódico Pedro Luis Ripoll, director de la clínica Ripoll y De Prado, que tiene el certificado cinco estrellas de la FIFA. «Tiene dos componentes, la rotura casi total del ligamento lateral interno, que al tener forma acintada puede ser tratada con una inmovilización, sin cirugía; y la rotura casi total del cruzado, que es más compleja porque tiene forma de cordón y entonces, salvo que la lesión sea mínima, lo normal es proceder a una operación que devuelva al ligamento la capacidad de dar estabilidad a esa rodilla», prosigue. En estos casos como el de Piqué, «normalmente ahora se está tres semanas de inmovilización, para que pegue mínimamente el lateral interno y entonces se evalúa si el cruzado anterior da estabilidad a la rodilla o no. Ese es el quid. Si no hay que operar son 3-4 meses de baja y si hay que intervenir, 6-8 meses», desvela Ripoll. El problema para Koeman es que no anda sobrado de centrales. Araujo está en la parte final de su recuperación y en Champions tendrá que jugar ahí De Jong.