El exfutbolista que pasó por la cárcel y compartió cocaína con su amigo Maradona

Carlos Randazzo fue una estrella al que la mala vida lo alejó del fútbol con 24 años, después de jugar en Boca y en River

Carlos Randazzo y Diego Maradona, cuando jugaban en Boca y Argentinos, respectivamente.
Carlos Randazzo y Diego Maradona, cuando jugaban en Boca y Argentinos, respectivamente.Archivo

Conoció en profundidad a Diego Armando Maradona, al futbolista y a la persona. Carlos Randazzo, Carli como era conocido cuando jugaba, vivió en primera persona la explosión futbolística de Diego y asistió desde la distancia a la decadencia en sus últimos años.

En una entrevista concedida a Infobae, Randazzo, que jugó en Boca y en River y pasó por la cárcel, cuenta cómo la cocaína era una parte más de su amistad con Maradona.

“Hace muchos años, Diego entró en un sueño del que nunca se pudo despertar, por la mezcla de los antidepresivos con el alcohol. Esta situación se podía ver cuando arrastraba las palabras y no era claro al hablar. Sus últimos años fueron dormidos. Fue una de las personas más inteligentes que conocí. Me quedó la sensación de que quizá se pudo hacer algo más, no sé. Hace un tiempo hablé con Claudia y las hijas. La última vez que charlé con él, sentí que necesitaba que alguien lo rescatara, por eso se lo planteé a ellas. Era un pibe indomable. El único que tuvo cintura para saberlo llevar fue Guillermo Coppola. Que quede claro: Diego hacía siempre lo que quería”, contó Carli.

“Su situación era muy compleja por varios motivos. Si consumes cocaína, quedas mal, pero al otro día puedes recomponerte, pero cuando la mezcla es de fármacos y alcohol, la historia se complica y lo más probable es que nunca más puedas rescatarte. Fui testigo de cuando Diego lo llamaba a Coppola hasta uno o dos años atrás, porque sabía que con él iba a poder recuperarse. En una de esas charlas, le confesó que de grande se había enamorado mucho y a mí me quedó la impresión de que cuando se terminó la relación con Rocío, quedó herido de amor”, continuó Randazzo.

El exfutbolista, que fue estrella de Boca y jugó después en River Plate, el club del que era seguidor desde niño, se retiró con solo 24 años. La mala vida fuera del campo tuvo mucho que ver en ello. “Yo salía los siete días de la semana. Creo que el rápido bajón mío en lo futbolístico fue por todo eso”, confesó en Infobae.

Recuerdo bien el tema de la cocaína. Yo ya había arrancado acá [en Argentina] y él allá [en Barcelona]. En realidad, yo la conocí de casualidad en un viaje por Francia, donde me pareció una pavada, algo simple, pero soy consciente de que es lo peor que te puede pasar. Debo ser franco: no conocí en el mundo una persona que haya tomado la cantidad que tomó Diego. Una cosa asombrosa, porque podía hacerlo por dos o tres días y cuando dejaba era un pibe totalmente normal. Yo creo que a él no lo mata la cocaína, sino que, cuando la dejó, comenzó a consumir antidepresivos, ansiolíticos y alcohol, por lo que entró en un sueño, del que nunca más pudo despertar. Tras mucho tiempo sin vernos, nos cruzamos en una pelea de Acero Cali en el Luna Park. Cuando me vio, se tiró de cabeza desde un VIP, me abrazaba y llorando me decía: ‘Carli, búscame, búscame’”, recordó en la entrevista.

En la comparación entre Messi y Maradona, Randazzo recuerda una frase de Maradona: “Para mí Messi es lo más grande a nivel números, estadísticas, etc. Me encanta como juega. Pero en la comparación, hay que tener en cuenta aquella frase de Diego: ‘Si yo no me hubiese drogado, ¿sabes el jugador que hubiese sido?’. Es una gran verdad, porque creo que si Lionel toma dos copas de vino, ni se anima a salir a la calle. Maradona era un superdotado físicamente. En una ocasión fuimos a disputar un mundial de fútbol rápido a México y, cuando llegamos, nos metimos los dos en una habitación y arrancamos. Al otro día era el partido. Yo no podía ni moverme y él se levantó, jugó y la rompió. Eso le terminó jugando en contra, porque se sentía invencible”.

Randazzo, que logró alejarse del mundo de las drogas, vivió dos momentos especialmente duros en su vida, como fueron los dos pasos por la cárcel cuando ya estaba retirado. La primera, por un tiroteo en la puerta de su casa que acabó con un homicidio en el que no tuvo nada que ver. Después de un año en prisión, Carli salió absuelto. La segunda fue una cantidad de marihuana que su entonces novia tenía en el coche. Aunque ella aseguró que él no tenía nada que ver con la droga, Randazzo acabó pasando otro año en la cárcel.