De la extirpación de un tumor en un ojo a volver a jugar al balonmano

Antonio Serradilla, jugador del Logroño de 22 años e internacional con España, reaparece cuatro meses después de una operación en la que le extrajeron el ojo derecho

Antonio Serradilla, jugador del Balonmano Logroño La Rioja, defiende a Luka Cindric
Antonio Serradilla, jugador del Balonmano Logroño La Rioja, defiende a Luka CindricJuanJo MartinEFE

El jugador del Logroño La Rioja, Antonio Serradilla volvió a disputar un partido de balonmano el pasado fin de semana, en Santander, y anotó dos goles, aunque ese dato queda en un segundo lugar frente a lo más importante, que ese encuentro fue la culminación de uno de los mayores ejemplos de superación que se pueden encontrar en el deporte profesional español.

A Antonio Serradilla (Sevilla, 1999) el mundo se le vino abajo hace algo más de tres meses. Tras jugar un partido en Córdoba con el Logroño viajó a su ciudad natal para someterse a algunas pruebas médicas porque “veía un poco borroso”, según ha detallado en una entrevista a Efe. El diagnóstico fue el peor posible, un tumor que obligó pocos días después a extirpar el nervio ocular del ojo derecho e iniciar un proceso de recuperación incierto. Sobre todo porque desde el principio se le planteó por los médicos que muy probablemente debería dejar el deporte de alta competición.

Así, un jugador ilusionado por hacerse un sitio en la elite del balonmano español, que ya había debutado con la selección absoluta, estaba cerca de tener que dar un cambio radical a su vida. “Fue un momento muy duro, sobre todo porque al principio creía que no era algo tan grave”, ha explicado. Serradilla trató desde ese primer momento de centrarse “en la recuperación” y por ese motivo cree que lo ha “llevado mejor”.

Han sido meses de un trabajo específico, en el que sigue, para mejorar sus reflejos y su precisión, unido a la preparación física y mental de cualquier deportista de elite. Admite, no obstante, que “en un primer momento no pensaba en el deporte”, sino en ponerse “bien”, pero “nada más salir de la operación”, a principios de junio ya se planteó que quería “volver a jugar a balonmano” y enfocó “todo en ello”. “Desde el principio trabajé con ese objetivo y lo he conseguido”, explica el jugador, consciente de que tiene la visión periférica más limitada que cualquier otro jugador “pero se suple algo con más movimientos de la cabeza que lo que sería normal”, explica. Además “también es una cuestión de intuición, de experiencia por llevar tiempo en esto y de estudiar más a los rivales y saber por dónde se suelen mover”.

Recalca, también, que tiene “mucha ayuda de los compañeros” que “se han portado muy bien” y que “incluso han intentado jugar con un ojo tapado para ver cómo me siento yo” pero “a mí me sale, aunque a ellos no tanto”, bromea.

Para él, lo más importante con sus compañeros de vestuario es que los ve “contentos” con que haya “vuelto al equipo y que sea uno más”. “No sé si soy un ejemplo de superación o no, pero a mí los médicos me decían que iba a ser difícil que volviera a jugar al máximo nivel y lo he logrado y eso es lo que le puedo decir a la gente que se vea en una situación difícil, que crean en sí mismos y que con trabajo se puede”, ha incidido el jugador del Logroño de la Liga Asobal. De hecho, no se queda con el haber vuelto a jugar -ayudado por unas gafas protectoras especiales- sino que ahora quiere “pelear” por su sitio “y por ser importante en el equipo” y, “por qué no” volver a ser uno de los Hispanos con quien ya acumula 14 internacionalidades.