Una liga ¿española?

Siete de cada diez jugadores de la ACB, que arranca hoy, son extranjeros. Sólo un equipo, el Joventut, con mayoría de nacionales.

Siete de cada diez jugadores de la ACB, que arranca hoy, son extranjeros. Sólo un equipo, el Joventut, con mayoría de nacionales.

En la Liga Endesa cuesta tanto encontrar un equipo con mayoría de jugadores nacionales como en una gran ciudad dar con un buen restaurante de comida tradicional. En la ACB sólo un club, el Divina Seguros Joventut, puede presumir de tener más españoles (6) que extranjeros (5). En el otro extremo está el Baskonia. Sus dos jugadores de aquí nacieron en Sao Paulo (Rafa Luz) y Dakar (Diop). Es la tendencia de los últimos años, y en la temporada que arranca hoy se ha agudizado. De los 217 jugadores de la Liga Endesa sólo 62 han nacido en España. Siete de cada diez son extranjeros, y muchos de los nacionales, que son referencia en sus equipos, están en el último tramo de su carrera.

Movistar Estudiantes, el equipo del patio de colegio, es el último ejemplo. Descendió en las canchas la pasada temporada, pero sigue en la élite porque un año más, y van cinco, no hubo ascensos. Tiene ocho novedades y la media de edad de los refuerzos roza los 33 años. Son dos trotamundos franceses, un montenegrino nacido en Nueva York, un finlandés también neoyorquino, un croata, un estadounidense, un español que ha pasado por nueve equipos y Savané, un senegalés de 38 años que lleva toda la vida en España, sabe seis idiomas y que ha sido nombrado capitán «realmente para traducir», como bromea él mismo. Del Ramiro, «la cantera más grande de Europa», como se presume desde el club, hay tres jugadores porque el que iba a ser el cuarto, Juancho Hernangómez, fue elegido con el número 15 en el último «draft» y ahora está en Denver con los Nuggets. «Me encontré a mitad de julio con que había un jugador en la plantilla y no había cuerpo técnico, así que se trataba de empezar a construir algo muy específico para esta temporada y luego ir dando forma a un proyecto en tres o cuatro años, para que Estudiantes vuelva a Europa y vuelva a molestar a los grandes», asegura Willy Villar, el nuevo director deportivo de los colegiales.

La clave de que los españoles estén en minoría absoluta es el cupo, el caballo de batalla de la Asociación de Jugadores (ABP) y de la Federación (FEB) con la ACB. Cada club debe contar con cuatro jugadores españoles o de formación. Y ese término, la «formación», equivale a que cualquiera es considerado nacional si entre la edad cadete (15) y la sénior (22) ha estado tres temporadas en el equipo. «Hay un vacío en los jugadores de 18 años cuando acaba la Liga junior porque no dan el salto directo a la élite. Quizá algunos no están preparados, quizá los equipos no nos atrevamos y no les damos la competición necesaria. Y eso que algunos vienen de ganar medallas con las selecciones inferiores, pero no llegan, se diluyen, pasan una travesía del desierto de los 18 hasta los 22 y se terminan perdiendo», comenta Willy Villar. Y luego entona un «mea culpa» de los clubes: «Nos parece que nos va dar más aquel nombre terminado en «ic» o el que procede de lo que eran los países del Este porque ha estado compitiendo en el primer nivel desde que tenía 18 años y su progresión ha sido mayor. Tenemos que hacer una reflexión a todos los niveles para cambiar la proporción», insiste.

Una de las metas que persigue el nuevo equipo directivo de la FEB va en esa línea: «Se está haciendo en algunos clubes un buen trabajo de cantera y los resultados de las selecciones en categorías inferiores lo certifica. Ahora, los clubes, sin que yo me meta en su gestión, lo que tenían que hacer es creer más en los suyos», afirma el presidente Jorge Garbajosa.