Barreda y el Dakar que no llega

Acumula 23 victorias de etapa y cada año es el gran favorito al triunfo final, pero el preciado touareg se le ha resistido hasta ahora.

Joan Barreda, con el dorsal número 5, durante un momento de la etapa de ayer, la segunda del Dakar 2019
Joan Barreda, con el dorsal número 5, durante un momento de la etapa de ayer, la segunda del Dakar 2019

Acumula 23 victorias de etapa y cada año es el gran favorito al triunfo final, pero el preciado touareg se le ha resistido hasta ahora.

«Ganar la primera etapa no sirve para nada», decía Joan Barreda después de sumar su triunfo parcial número veintitrés en el Dakar. Nadie en activo colecciona más etapas ganadas sobre dos ruedas, pero ese instinto asesino en la línea de meta no le ha servido, de momento, para ganar el rally. Seguramente sea el mejor piloto que no tiene un touareg en su palmarés, aunque cada edición que comienza parte como favorito. Es rápido, agresivo y tiene la edad perfecta (35 años) para dominar, pero por unas u otras razones el triunfo final le ha dado la espalda. Se queja especialmente del año 2017, cuando una sanción un poco extraña le apartó de la victoria. La organización acusó al equipo Honda de haber repostado fuera de los límites permitidos y a pesar de las reclamaciones nadie le devolvió los minutos de castigo.

El año pasado llegó con dolores por una lesión en la muñeca y con varios huesos todavía por soldar. Sufría mucho dolor y con todo se apuntó varias etapas, tres concretamente, antes de verse obligado a abandonar.

En la parte final de la preparación para este Dakar ha podido olvidar las lesiones y los quirófanos para dedicarse a hacer kilómetros en el desierto. Asegura llegar muy bien preparado y siente que este año y los tres próximos lo tienen todo para sumar esos dakars que seguramente le faltan en la estantería de su casa. Esta carrera no es sólo ser rápido y Joan ofrece mucho más. Su apodo, Bang Bang, deja clara su explosividad sobre la moto y la capacidad para imponer un ritmo que suele ser imposible para el resto. Después está la navegación, un factor clave en esta edición y en la que Barreda también ha aprendido con el tiempo. El factor mecánico es la tercera pata del banco y precisamente las averías han sido otra de las causas de que todavía no haya ganado. Hasta dos veces se paró su motor por culpa de la sal al pasar por Uyuni y allí, en mitad del salar, se escaparon sus opciones.

Ayer no ganó la etapa, pero se mantiene líder después de haber salido el primero justo por detrás de los coches. Las rodadas que dejaron los automóviles servían de guía, pero al mismo tiempo complicaban la conducción y podían dar pistas falsas. El castellonense acumula un minuto y 31 segundos de ventaja sobre el austríaco Walkner en la general. Hoy volverá a abrir pista en la tercera etapa, con 331 kilómetros de especial por las dunas de Acari, peligrosas e inéditas en el Dakar hasta ahora.