El sueco Turdell se convierte en el “príncipe” del esquí extremo en Vallnord

El debutante sueco Kristofer Turdell se convirtió en el primer líder del ‘Swatch Freeride World Tour’, el circuito de esquí extremo, cuya prueba inaugural, en la que el español Aymar Navarro fue undécimo, se disputó este viernes en la estación andorrana de Vallnord-Arcalís.

Turdell, de 26 años, y ganador la temporada pasada del ‘segundo circuito’ -el de los “qualifiers”- se estrenó a lo grande en el Freeride World Tour, al ganar la prueba inaugural de un torneo en el que cuatro jueces -con la ayuda de otro, que controla el vídeo; y con la supervisión de un árbitro principal- valoran la fluidez, la línea, el control, los trucos, la técnica y el estilo de los competidores.

El sueco fue el mejor entre los riscos del Principado pirenaico al recibir una valoración de 90,50, tres puntos más que el suizo Jeremie Heitz, al que sorprendió en una prueba en la que el ruso Ivan Malakhov fue tercero y en la que el gran favorito, el estadounidense George Rodney -que defiende título-, se tuvo que conformar con la decimosexta plaza, tras cometer varios errores.

Rodney perdió toda opción en un gran salto en el que tocó la nieve con la espalda; y sumó 61,25 puntos. Nacido hace 22 años en Salt Lake City (Utah), George acabó cinco puestos y casi diez unidades por detrás de las que logró el aranés Navarro, de 26, que abrió pista y a pesar de cometer un fallo en la parte alta, “al recepcionar mal en la primera roca”, se marchó a casa “contento”, tal y como indicó a Efe en la línea de llegada de Arcalís.

Turdell sorprendió a todos en su debut, se convirtió en el ‘príncipe’ del esquí extremo y entrará líder el próximo 6 de febrero en Chamonix-Mont Blanc (Francia), sede de la segunda de las cinco pruebas de un circuito creado en 2008 y que se cerrará en abril, como es habitual, en Verbier (Suiza), sede del “Xtreme Verbier”: la ‘prueba madre’ de este torneo, que el año pasado celebró su vigésimo aniversario.

Para ser el rey, el sueco deberá confirmar este resultado, no sólo en la cita en el pico más alto de Europa, sino en la de principios de marzo de Fieberbrunn (Austria), que provocará una primera criba, de la que quedarán los mejores 16 que competirán, a mediados de ese mes en Haines (Alaska), de donde saldrá la docena que disputará el cierre decisivo en Verbier.

Para la prueba estelar en el Valais suizo se clasificarán, tras superar parecidos cortes (con cupo menores), seis esquiadoras -en Andorra ganó este viernes la estadounidense Jaclyn Paaso-, además de seis hombres y cuatro mujeres que se jugarán el título en snowboard (tabla de nieve), la otra modalidad del circuito extremo de nieve.

Paaso sumó setenta puntos en Arcalís, donde sorprendió a la austriaca Eva Walkner, ganadora del circuito el año pasado y que se quedó a punto y medio de la esquiadora de New England.

La estadounidense afirmó, preguntada en el podio, que su mayor motivo de alegría no era haber dejado por detrás (a punto y medio) a Walkner y a la sueca Evelina Nilsson (tercera, con 66,75), sino haber derrotado a su novio, Reine Barkered, compatriota de la anterior, que acabó noveno la prueba de chicos.

La suiza Estelle Balet fue la única que comenzó con éxito la defensa del título en Arcalís, al ganar la prueba de snowboard.

Balet, de 21 años, arrancó la temporada del mismo modo que acabó la anterior: en lo más alto del podio y vistiendo el holgado dorsal amarillo de líder. Fue la mejor al sumar setenta puntos -cinco más que la francesa Marion Haerty- en Vallnord, donde la prueba, inicialmente prevista para el sábado, se adelantó al viernes, en busca de una ‘ventana’ meteorológica más favorable.

De momento, las previsiones se confirmaron buenas, porque la jornada arrancó con cielo azul y sol radiante, antes de ir cerrándose y acabar con escasa visibilidad y lluvia en la parte baja de Arcalís. Donde, en la prueba masculina de snowboard, se impuso el inglés Sascha Hamm, por delante del sueco Christoffer Granbom.

El veterano londinense, de 39 años, explicó en la entrega de premios lo “muy emocional” que para él era este triunfo, al compartir primeras dos plazas con Granbom y podérselas dedicar a su común amigo alemán Minh Becker, que competía en el circuito de los ‘qualifiers’ y que falleció la pasada semana, a causa de una avalancha. Becker recibió, también, su especial homenaje en Vallnord.